Muchas veces los actos más heroicos son los gestos más simples. Como cruzarse de brazos. Todo depende del contexto, de lo que hagan los demás. A veces decir no o mantenerse quieto, con los brazos cruzados, es lo más difícil. Que se lo digan a August Landmesser.
Observen la fotografía tomada en los astilleros Blohm und Voss de Hamburgo el 12 de junio de 1936. Ese día se procedía a la botadura del barco escuela Horst Wessel y el propio Adolf Hitler había venido a presidir el acto. Al paso del Führer todos los trabajadores levantan el brazo, como está mandado.
Bueno, no todos. Uno de ellos, solo uno, se cruza de brazos y le niega el saludo al dictador. Un hombre anónimo que en ese momento pasaba a la historia como el hombre de los brazos cruzados.
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