Archivo de la categoría: Política

Política: hechos históricos recientes, noticias, comentarios, opinión propia. Observando todo desde el flanco izquierdo, como es evidente, pero sin faltar al rigor.

No hay blog para tanto chorizo (y hay gente que no lo merece)

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Esta entrada vuelve a ser una de esas de desahogo. Lo siento, no todas van a ser historias interesantes. El sueño de la razón produce monstruos, tituló Goya uno de sus Caprichos. Una mirada lúcida y genial a un páramo de incultura, egoísmo, fanatismo y barbarie. Una España que lleva siglos pareciéndose demasiado a sí misma mientras bailamos alrededor de la hoguera. De vez en cuando el hedor es tan fuerte que llega hasta las plazas de toros, los campos de fútbol o Telecinco. Quizás estamos en uno de esos días.

El sueño de una sanidad y educación de calidad está desaguando por alcantarillas que llegan hasta ‘bancos malos’, paga y no preguntes. El sueño de justicia mira fijamente a Krahe y se pone la venda con expresidentes autonómicos o atilas financieros. Cuando Dívar, alias El Findes, se va de hoteles de lujo (perdón, de 4 estrellas) invitado por el contribuyente y en su defensa alega que él pagaba algunas de las cenas, vuelve a recobrar sentido una vez más aquello de que “la justicia vale menos que el orín de los perros”.  El sueño de una administración eficaz reparte pelotazos millonarios con la excusa de hacer carreteras innecesarias o aeropuertos absurdos. El sueño de unos medios corporativos altavoces de sus amos que, como no pueden explicar lo inexplicable, tiran balones fuera con La Roja y los vídeos de youtube. Eso los serios, otros ya son caricaturas que compiten en el quiosco directamente con El Jueves, con perdón para El Jueves. Hay que rebuscar en la basura para encontrar algún The Wire (la realidad ha dejado muy light a Crematorio) que nos haga la fotografía de lo que está pasando de verdad fuera de la sala de estar.

Y lo más triste es que lo antes mencionado es solo una pequeña muestra. No hay blog para tanto chorizo.

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15M: “Mariano, tenemos que hablar”

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Entre los múltiples eslogans acertados del 15M (‘poco pan, pésimo circo’ me parece brillante, por ejemplo) siempre hubo uno que me llamó especialmente la atención: “Vamos despacio porque vamos lejos”. No cuadraba con tanta efervescencia de tuits, streamings y demás palabros que envuelven el movimiento desde sus primeros pasos. En la generación del too fast too furious era una nota discordante.  Sabia, pero discordante. Vivimos una cultura audiovisual en que todo ha de ser instantáneo, donde los vídeos en internet de más de 3 minutos cansan y donde los anuncios plantean el problema y ofrecen una solución perfecta en 20 segundos. Si la felicidad se consigue en 20 segundos comprando lo adecuado ¿quién quiere esforzarse despacio para conseguir algo?

Por eso, parte de la ciudadanía y, sobre todo la prensa sobrecogedora sector ultracentrista, enterraron el 15M cuando vieron que a los dos minutos el sistema no se había venido abajo ni el cielo caía sobre nustras cabezas. Lo repitieron a las dos horas y a los dos meses y lo seguirán repitiendo tras comprobarse, un año después, que el muerto está muy vivo, mucho más que algunas portadas, tan rancias que a sus mismos autores les avergonzarán de aquí a unos años y negarán haberlas perpetrado.

El 15M sigue caminando despacio (o no, el tiempo es relativo ¿verdad?) pero sin pausa y con buena salud, demostrando además una capacidad de movilización envidiable, se mire como se mire. Yo lo vi en Barcelona con mis propias gafas. Un éxito.

Con tanto crédito acumulado, los autores de ‘no recortaremos sanidad y educación’, ‘no subiremos el IVA’ o ‘hazte bankero‘  («…que sino te haré yo a la fuerza», maldita letra pequeña) y sus altavoces van a seguir con el mismo discurso, como el rey desnudo que una vez descubierto por el niño siguió altivo, «con sus ayudas de cámara sosteniendo la inexistente cola” como si nada pasase. Triste trabajo el de algunos periodistas que cada vez se pasan más tiempo hablando solos.

Porque lo importante, aunque fueron muchos, no es que los indignados ayer en Madrid o Barcelona sean 45.000 o 50.000, ese es el debate que quieren algunos para no hablar de lo que realmente importa: el 15M es el resultado del sufrimiento causado por el capitalismo salvaje, la enfermedad del sistema es lo que importa. La gente se dio cuenta que la crisis es en realidad una estafa y, cómo mínimo, dijo aquello de “ahora me vas a oír”.  Había esclavos a los que su estado les parecía natural, seguro que agradecían a su dueño que les tratara con cierta amabilidad; además, les daba de comer. No hace tanto tiempo de aquello. Siempre hubo resignados y sumisos y siempre los habrá. Siempre hubo capataces y siempre los habrá. Y nunca han sido ellos los que han logrado los progresos sociales.

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The Summit y BCN, parte 2: The big picture

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De Génova 2001 a la resistencia pasiva. Le llaman democracia y no lo es.

Tras la peli (ver primera parte), el cineforum prometido.

Valorar si la reforma laboral, los recortes y los piquetes empresariales son más violentos que lo de los contenedores de basura nos llevaría a otro extenso artículo, no es lo que pretendo ahora. Lo que intento es ver el marco general en el que ocurren estas cosas, lo que los anglosajones llaman “The big picture”.

La imagen general, echando el zoom hacia atrás a tope de power, es que el capitalismo está tan maduro que se pudre y el olor está llegando a la gente. Por un lado, los recursos se agotan. El crecimiento sostenido e infinito en un planeta finito es algo inconcebible para un niño de 10 años que no sea economista neoliberal.

Por otro, el capitalismo financiero (alias, los mercados) se ha comido al industrial  y lleva décadas absorbiendo dinero y recursos de la gente que produce algo, tanto de personas como de empresas. No es nuevo, las rentas hace años que van de abajo hacia arriba y la desigualdad crece. La crisis sólo ha acelerado el proceso y las medidas de los gobiernos parecen echar gasolina al fuego. Incluso desde el FMI y el New York Times, conocidos izquierdistas, declaran abiertamente que tantos recortes que ahogan cualquier crecimiento en favor de la idea fanática (¿a quién beneficia?) de reducir el déficit solo es una «sobredosis de dolor» que no ayuda sino que mata más y con más sufrimiento. Las clases medias se empobrecen y cada día hay más gente expulsada fuera de un sistema que no solo es incapaz de hacer feliz a la mayoría de la gente sino que la hace día a día más desgraciada. Algo parecido a lo que ocurrió más allá del Muro de Berlín, no se si recuerdan. Vale que el suicida griego es un caso extremo (más favorable, por cierto, al orden público que pretende Felip Puig) pero cuando veas las barbas de tu vecino cortar… pues eso, ojo con el barbero.

Puede que llegue un momento que la Champions League y el Sálvame no basten para distraer al personal. La elecciones son una coartada que cada día pierde legitimidad, en parte gracias a los propios políticos que dicen una cosa y la contraria 5 minutos después de las votaciones.  Los gobernantes legislan, descarada y públicamente, para satisfacer a los mercados y a instituciones no democráticas como el Banco Central Europeo y nos dicen que es por nuestro bien, para no hacer enfadar a esos señores que mandan. Va calando la idea de que los parlamentos son caros, por inútiles. Eso también me suena, a años 30. El Parlamento Europeo ni está ni se le espera. Los Lehman Boys, representantes de la nueva plutocracia gobernante, se sientan ya en los ministerios siguiendo el ejemplo marcado por sus homólogos estadounidenses.

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The Summit y kale borroka barcelonesa

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https://www.youtube.com/watch?v=u0_bIGIzdXQ&spfreload=10

Aviso, este artículo puede parecer un poco desorganizado. Pero la realidad es así, fragmentaria, caótica y cambiante. Bueno, eso y que no doy para más. Habla de una peli (The Summit, 2011) sobre otra peli (Cumbre del G8, 2001); una especie de “Cómo se hizo”. La peli original fue dirigida por Silvio Berlusconi y producida por el G8. Una superproducción con miles de extras, traiciones, torturas y violencia. Al final la chica de la peli, Democracia, muere. Pero para explicarla bien tengo que dar saltos en el tiempo que, además, está muy de moda.

Present Day. Abril de 2012. El ministro del Interior del Reino de España anuncia que su ministerio, conjuntamente con otro llamado de Justicia, trabaja a destajo para endurecer el código penal contra el vandalismo callejero, equiparándolo a la kale borroka, o sea, al terrorismo. Contagiado con la velocidad decreto ley de otros ministerios peperos, se pretende que esté listo antes del verano. El Molt Honorable president de la Generalitat, Artur Mas, y otros ilustres están en la línea.

Ahora, un Flashback. Julio de 2001, Génova. Reunión del G8. Los líderes del mundo libre están encerrados en una especie de castillo del medievo fuertemente protegidos por un ejército policial mientras en las calles de la ciudad la vida real no parece encantada por tan ilustres visitantes. A Génova llega un movimiento altermundista que crece de manera muy inquietante para algunos. Hay que cortar tanta protesta y tanta leche, vamos a ver cómo lo hacemos.

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Noche de Huelga General

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Empiezo a escribir esto minutos antes de que empiece en España la huelga general convocada para hoy 29 de marzo. Así que empezaré el día trabajando, pero son servicios mínimos que he pactado conmigo mismo. Soy un tipo flexible.

El caso es que me apetecía recoger un día como hoy en el blog, un día espero que histórico. No porque vayan a pasar cosas espectaculares a cada minuto, eso solo ocurre en las películas americanas que, aunque muchos no lo crean, no son la vida real. Pero sí espero que sea un punto de inflexión, o el canto del cisne. En todo caso algo para recordar en unos años como un grito de dignidad ante el panorama sombrío que se cierne sobre asalariados y clases bajas.

Se trata de la reforma laboral, pero también de mucho más que eso. Se trata de seguir aumentando la brecha entre pobres (con trabajo o sin él, pero pobres) y ricos, con lo que los pobres son cada vez más pobres y los ricos acumulan más dinero. Y más dinero es más poder, para eso sirve al fin y al cabo, no para otra cosa. Si quieren datos pueden pinchar aquí.

Los ricos tienen el dinero suficiente para contratar expertos y comunicadores que presenten un modelo que nos devuelve al siglo XIX (soy un moderado, otros hablan de la Edad Media) como el colmo de la modernidad. El caso es que aprovechan el robo sistemático de los bancos y la burbuja inmobiliaria para decirnos que la culpa es nuestra y eliminar derechos (un peldaño por encima del esclavismo ellos les llaman privilegios) que se habían conseguido durante años de luchas y tras salir de una guerra mundial devastadora en Europa. El atraco perfecto, muchas gracias por robarme porque me da la ocasión de reinventarme a mí mismo.

A los que piensen que hablar de ricos y pobres también es algo demodé, no tengo nada que decirles. Bueno, sí, que es mu tonto. Lea un poco, lea.

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Un rayo de Sol

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Jo, se me ocurre publicar mi entrada ‘Crímenes económicos contra la humanidad’ el día 15 de mayo y no veas la que se lía.

Bromas aparte, me siento especialmente contento por la feliz coincidencia. No sabemos si durará mucho o poco o dónde irá a parar todo esto, pero tal vez eso también es parte de su encanto, ese aire de improvisación fascinante, de iniciar un camino incierto, porque no hay un horizonte fijo sino múltiples esperanzas.

Alguien apuntaba en un diario que esto no es como lo del 14-M de 2004, cuando salimos a la calle ante las mentiras del gobierno Aznar. Aquello era un cabreo concreto por una situación concreta y esto es algo mucho más profundo, porque las causas de la indignación también lo son.

Parece mentira que a los políticos profesionales les haya pillado con el paso cambiado, es increíble e inagotable la capacidad de decepcionarnos que tienen. Hasta en esto. Desde hace ya mucho tiempo las encuestas del CIS colocan a los políticos (tras el paro y la situación económica, en las que algo tendrán que ver) en el tercer puesto de los males nacionales. ¿Ahora se enteran? Porque parece que todavía no, ellos siguen como el que oye llover, supongo que pensando que aquí nunca pasa nada y que aguantamos lo que sea, mientras echen por la tele la Champions League. Una de las pancartas que me han hecho más gracia (aparece en la portada de Público) es la de “Poco pan, pésimo circo”. Me parece brillante. Porque si el pan está caro, el circo está aún peor, con el nivel que hay no solo han echado a la gente del sistema político a Internet, han conseguido que tengamos que hacernos nosotros nuestro propio circo en la Red. En el suyo hasta los niños se dan cuenta del truco. Tal vez, al final,  la culpa de todo haya sido el decepcionante espectáculo que a los aficionados neutrales nos han proporcionado los clásicos Madrid-Barça, a priori el mayor espectáculo del mundo. Ya lo sugería hace algunas entradas, la culpa va a ser de Mourinho. Por cierto, viendo los tweets de las acampadas de Madrid y Barcelona vamos a dar por cerrada la guerra del fútbol.

Volviendo a lo serio, lo que quizás les ha pillado in albis a los políticos no es que haya manifestantes, es cómo son los manifestantes. Después de que los medios se hayan hartado de hacer de callejeros mostrando a la juventud ni-ni, vagos y descerebrados que se limitan a vegetar, han salido, de no se sabe dónde porque no los tenían contabilizados, otros jóvenes (y no tan jóvenes) que piensan, y muy bien, que tienen los ojos abiertos y criterio propio.

No son sólo perroflautas, son gente que se viste y se peina de mil maneras diferentes. Además, puede que los jóvenes sean los protagonistas del movimiento (no puede ser de otra manera, por diversas causas) pero otra cosa que les deja fuera de juego es que no sean únicamente jóvenes, que haya gente de todas las edades indignada ante lo que ve. Gente que va a llevar comida y mantas. Sinceramente, hay que ser muy cínico para no emocionarse cuando lo ves. Es un universo paralelo a años luz del Congreso de los Diputados o de las concejalías de urbanismo que esperan, a partir del domingo, a los próximos especuladores.

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