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¿Quién fue Kurt Gerstein?

Tiempo lectura: 7 minutos

La noche del 20 al 21 de agosto de 1942, Göran von Otter viaja en un tren hacia Berlín. Una larga noche que no olvidaría jamás. Y ya es decir para un diplomático, nieto de un primer ministro sueco, que es el secretario de la delegación sueca en la capital del Reich durante la Segunda Guerra Mundial. Pero aquella fue la noche en que conoció a Kurt Gerstein.

No hacía mucho que acaba de salir de Varsovia cuando se le acerca un oficial de la SS e inician una conversación. Supongo que empezaron con trivialidades. Entonces el tren se detiene en medio de un descampado y  deciden bajarse a estirar las piernas.  El alemán enciende un cigarro y de pronto la conversación cambia la vida de von Otter: “ayer vi algo horrible”, dice el SS.

El sueco, que ya ha escuchado rumores, le pregunta si es sobre esas historias que se cuentan sobre los judíos. Sí, responde el alemán, que empalmando un cigarro con otro y con gran agitación atropella al diplomático con una historia increíble, una atrocidad que va mucho más allá de los rumores.

Le resultaba difícil mantener la voz baja. Permanecimos allí juntos toda la noche, unas seis horas o quizá ocho. Y una y otra vez volvía a recordar lo que había visto. Sollozaba y escondía la cara entre las manos”, contó después von Otter.

Un SS llamado Kurt Gerstein

El oficial alemán es un SS llamado Kurt Gerstein, jefe del departamento Técnico de Desinfección con orden de transportar grandes cantidades del gas venenoso Zyklon B al campo de Belzec. Allí se había encontrado con El Horror, en mayúsculas. Un plan para ejecutar a miles de personas. Gerstein, de fuertes convicciones cristianas, está tan horrorizado como arrepentido y le pide a von Otter que cuente la historia a su gobierno y al mundo.

Aquel oficial alemán será considerado, a la vez, un criminal de guerra y un resistente al nazismo. Todavía hoy no está muy claro quién de los dos era Kurt Gerstein.gerstein, zyklon b, Kurt Gerstein, HolocaustoEl diplomático cumple su parte. A su llegada a Berlín redacta un informe para el Ministerio de Exteriores Sueco contando toda la historia. Pero el informe duerme en un cajón hasta después de la guerra. Recién terminada, Göran von Otter intenta volver a contactar con el oficial alemán. Desde Helsinki hace gestiones a su favor, pero llega tarde. El 25 de julio de 1945 Gerstein se suicida ahorcándose en la prisión parisina de Cherche-Midi.

Lo del suicidio no está del todo claro, como todo lo demás en la vida de Gerstein, un personaje que muchos años después sigue siendo un misterio, otro habitante de la zona gris

¿Verdugo arrepentido? ¿Topo de la ‘resistencia interior’ o simplemente intentó evitar el castigo físico y moral al percatarse de que la guerra no podía acabar bien para los nazis? Es mucho más sencillo analizar sus actos tantos años después, lejos de aquella locura colectiva. Y aún así Gerstein se nos escapa.

En permanente contradicción

Gerstein nace en el seno de una familia de clase media alemana, con un padre autoritario, nacionalista y amante de la obediencia. Eso marca a Kurt, que por un lado hereda los valores nacionalistas pero por otro choca contra la disciplina paterna, a la vez que adquiere fuertes convicciones religiosas.

familia gerstein
Kurt junto a su padre en una foto de familia

Por un lado ‘milita’ en la Iglesia Confesante, una rama del protestantismo que se opone a la nazificación de la iglesia alemana; y por otro ingresa – en mayo de 1933, solo cuatro meses después de su ascenso al poder- en el Partido Nazi (NSDAP). Un salto difícil de explicar y una nueva contradicción que nunca resolvería.

No solo se afilia al partido, sino que también ingresa en las SA. Hay varias explicaciones para esto. Por un lado sus convicciones nacionalistas y por otro el hecho de que para tener una carrera en la administración (era ingeniero de minas y la mayoría eran públicas) debías pertenecer al partido. Un tercer motivo sería su intención de cambiar el régimen desde dentro, una idea que ahora se nos antoja peregrina pero que casaría con la personalidad idealista del joven Kurt.

gerstein 03Esa ‘doble personalidad’ haría que su militancia fuera agitada y sus intenciones cuanto menos borrosas. Intervino en numerosos actos contra su propio partido, básicamente en protesta por el intento nazi de controlar completamente a las organizaciones cristianas, en general bastante tibias en su oposición al nazismo.

Sus continuas indisciplinas acabaron en septiembre de 1936 con una detención preventiva y la expulsión del partido. Más tarde vendría una segunda detención, que acabó con Kurt en el campo de concentración de Welzheim. Allí su salud se deterioró para siempre, además de sumirse en una honda depresión.

El espía de dios

A su salida escribe una carta a un familiar emigrado a América en la que le cuenta sus intenciones de irse con su mujer e hijos de Alemania ante el ambiente irrespirable del nazismo. Pero, vuelta a la contradicción, en 1940 entrega solicitudes para integrarse en el Ejército, la Luftwaffe. También  en las Waffen-SS, donde, sorprendentemente, consigue entrar. Cómo alguien con sus antecedentes logra ser admitido en un cuerpo de élite nazi solo se explica por enchufismo de alto nivel. Esa máquina malvada y perfecta que se nos ha querido vender parece que sí era malvada pero no era tan perfecta.

Por parte de Gerstein, la explicación es que había decidido ser “el espía de dios, un infiltrado que denunciara los crímenes nazis. Suena un poco fantástico pero en la historia del espionaje hay hechos aún más rocambolescos.  Disciplinado y eficiente, va escalando responsabilidades en las SS hasta que  llega a teniente y jefe del Departamento Técnico de Desinfección, donde trabajará con productos altamente tóxicos.

En esa espiral de contradicción que es su vida,  mientras recoge pruebas se convierte en una pieza importante para que la maquinaria criminal nazi mantenga su productividad; he ahí un debate interesante.

Gerstein será el encargado de suministrar el letal gas Zyklon B para los campos de Belzec, Treblinka, Sobibor y Majdanek, auténticas factorías de la muerte. En agosto de 1942 presencia en Belzec el fruto de su eficiente trabajo, lo que nos lleva a la conversación que encabeza esta entrada.Belzec, holocausto, campo exterminio, nazismo, segunda guerra mundial, campos de la muerte

Una historia difícil de creer

Ante la falta de respuesta sueca se lo explica a más gente. La información llega a la resistencia holandesa, pero el resultado es el mismo: no pueden creer lo que cuenta Gerstein. Para ellos  es un oficial de las SS tratando de desinformarles. También  intenta contárselo al Nuncio del Vaticano en Berlín, que ni siquiera lo recibe (los nuncios son gente muy ocupada), lo que frustra enormemente a un cristiano fervoroso como Kurt.

A partir de ese momento alterna pequeños actos de sabotaje con la entrega de su cargamento mortal. Durante casi dos años más de 2.000 kg de Zyklon B pasaron por sus manos, el suficiente para matar a casi medio millón de personas. A poco que sus barreras morales sean ciertas, se hace duro imaginar cómo pudo vivir consigo mismo esos dos años.

Otro de los hechos que juegan en contra de su pretendida filiación anti-nazi es que sigue en su puesto hasta el final. No abandona Berlín hasta marzo de 1945, con los rusos a sus puertas. Deserta, visita a su familia y acaba entregándose a los franceses. También es verdad que no era tan fácil desertar y evitar la muerte en el empeño.

Su testimonio, utilizado (aunque no validado) en los Juicios de Núremberg, sobre todo en el llamado Juicio de los médicos, es muy valioso ya que es uno de los pocos que que explican el Holocausto desde el lado de los verdugos. Los sectores negacionistas se aferran a circunstancias poco claras y a algunos errores de bulto en cuanto a las cifras que da Gerstein en su informe sobre los campos de la muerte, pero su descripción de la maquinaria asesina es muy congruente con otros testimonios.

zyklon

La discusión está en saber si su arrepentimiento era verdadero o si su teoría sobre el “espía de dios” que se infiltra en el infierno para conseguir pruebas y sabotear los crímenes era un ardid en busca de clemencia o, cuanto menos, un intento final de limpiar su nombre.

No lo consiguió. El 25 de julio de 1945 aparece ahorcado en su celda, donde esperaba la resolución de su juicio. Se especula que pudo ser asesinado, bien por sus carceleros, bien por sus «compañeros» de las SS recluídos.  Nadie se fia de él, nadie acaba de creerle. La deseperación de Kurt ante ese hecho y sus remordimientos hacen que la hipótesis del suicidio sea la más probable.

Las gestiones de von Otter en favor del extraño oficial alemán arrepentido que conoció aquella noche de tren en medio de la nada llegaron a los mandos aliados días después.

El tribunal no le creyó, pero hay quien piensa que al fin y al cabo, sin ser un héroe hizo lo que pudo y que quizás su mayor pecado fue una excesiva ingenuidad. Piensan que Gerstein fue una persona normal sometido a tensiones inimaginables; alguien que intentó hacer el bien en una situación muy difícil y que fracasó estrepitosamente, quemándose en el proceso.

Y eso es lo que hace tan fascinante a Kurt Gerstein, que no sabes qué pensar.

17 comentarios sobre “¿Quién fue Kurt Gerstein?”

  1. Muy interesante,lo cierto es que intentò hacerlo publico en un momento decisivo pero sin el resultado que el mismo deseaba,tambièn que desde dentro tratase de por lo menos frenarlo avisando de nuevo a los Holandeses,puede que el destino hubiese cambiado si cae en manos de la resistencia Polaca…( Personalmente pienso que si ) aunque es probable que un poco tarde dados los resultados de la historia,fue la resistencia quien puso al corriente a los aliados de la existencia de los campos y de lo que ali sucedia,pero era demasiado tarde cuando los liberaron,muy buena la cuestion…y la reflexion…saludos.

  2. Muchas gracias Fran. Sí es este claramente un caso para reflexionar, lleno de matices, de lados más o menos oscuros.
    Si para nosotros, a toro pasado, es difícil encontrar dónde está la maldad o la virtud, no me puedo imaginar en aquella situación cómo tenía que ser.
    No se si nos enseña ahora algo, porque no se si hay una conclusión que sacar, pero al menos si nos hace reflexionar me doy por satisfecho.
    Me alegro de que te haya parecido interesante.

  3. yo pienso que por todo lo que vio e hizo vivia atormentado y lleno de culpa,imagino las pesadillas que tenia las pocas veces que pudo dormir,siento pena por el y mucha tristeza por toda esa gente que sufrieron y murieron de esa manera tan cruel

    1. Eso parece. Como digo, no hay que juzgar a la ligera a gente que se encuentra en circunstancias tan excepcionales, que obviamente les superan. Quiero creer en sus buenas intenciones, pero siempre habrá esa pequeña duda de un arrepentimiento fingido para salvarse al final. ¿Quién sabe?
      Muchas gracias por leer y comentar.

  4. Para quienes hemos padecido dictaduras de toda clase, el miedo que ejercen los poderosos, la exposición a la propaganda de turno, la tibieza de las instituciones civiles y/o religiosas nos demuestra cuan frágil es el individuo en los acontecimientos históricos. Sin embargo, aun con todas sus contradicciones, hay héroes anónimos que desconocen ellos mismos que lo son, pues empujados por sus propios ideales intentan cambiar el rumbo que consideran errado y pagan un precio por ello. Pregúntense sino por el destino de tantos personajes históricos a quienes el poder de turno, el fanatismo y hasta la indiferencia ciudadano han asesinado, menospreciado o empujado al suicidio. Preguntémonos ahora mismo, que hago yo frente a la tragedia de los refugiados, de los presos políticos, de la hambruna y abuso infantil, del olvido de los ancianos en una sociedad en que se privilegia el hedonismo, la inmediatez y la ingratitud por lo que no me extraña que aun existan mezquindades a la hora de juzgar al que a pesar de sus inmensas limitaciones intentó hacer algo que pocos se atreven: cuestionar el poder e ir contracorriente. Saludos

  5. Descubrí la historia de Kurt gracias a Costa-Gabras con su notable AMÉN. Tienes toda la razón cuando afirmas que no se sabe bién quién fue realmente…esas contradicciones…La información sobre el «tratamiento especial» era secreto de estado, penando rigurosamente su exhibición y aún así…excelente trabajo por tu parte!!

    1. Gracias Romà. Los personajes como Gerstein, que están en esa ‘zona gris’ son mis favoritos. Todo son preguntas y ninguna respuesta satisfactoria.
      También hay que ponerse en la situación. Tiempos muy difíciles que te ponen a prueba.

  6. O sos un SS en toda regla o te retirás de la organización.
    Por eso la historia no le reconoce mérito.
    Imponente el uniforme negro pero asqueado de las cámaras y hornos.
    No podés ser católico cristiano practicante y estar en las SS.

    1. Estoy total entender de acuerdo en que no se puede ser cristiano y estar en las SS o tener algún tipo de ideología que niegue la igualdad de todos los hombres y mujeres.
      Pero pudo haber varios motivos para hacerse de las SS (no digo que sean buenos o aceptables).
      Me inclino a pensar que quiso salvar el cuello, pero a la vez se lo jugó. No me queda claro, para mí sigue siendo un misterio.

    2. CALIGULA
      Con todo respeto, me parece una lectura muy maniquea, bastante contraria al espíritu de este foro.
      Nuestra relativa paz contemporanea y la tendencia de la historia a resumir todo entre buenos y malos nos lleva a perder de vista que los seres humanos son complejos, y que no resulta tan simple a los protagonistas de la historia encontrar un camino justo, tal como lo podemos hacer quienes evaluamos los hechos «con el periódico del lunes».
      En nuestros días tenemos a Judios ortodoxos en Jerusalem que son antisionistas, que detestan el estado de Israel, y que públicamente apoyan a los terroristas palestinos y a Iran.
      Mientras la iglesia estaba en confrontación directa con los comunistas, que profanaban iglesias y cuestionaban las bases de su poder, en America Latina surgió la «Teología de la Liberación», básicamente una lectura marxista de la Biblia, con organizaciones de fieles y curas «comunistas revolucionarios», apuntados a la guerrilla y llegando a tranzar con asociaciones narcotraficante si fuera necesario.
      Asi como se puede ser comunista y cristiano (cuando en principio el comunismo es fuertemente ateista), también se puede ser cristiano y nazi, musulmán secularista y se puede luchar contra las corporaciones capitalistas twiteando desde un IPone. Tenemos ejemplos de ello por todas partes.
      No todos podemos resolver nuestras contradicciones rápidamente, mucho menos en épocas tan complejas y oscuras. La educación que tuviste, la sociedad, el hambre, las dificultades para escapar influyen mucho. Hay que tener un par de C#jon3s gigantes para jugarte por lo que pueden llegar a ser tus convicciones, rodeado de un fuerte bombardeo psicológico, teniendo que abandonar de manera traumatica todo tu mundo conocido, para escapar sin retorno a lo incierto, con una familia que puede recibir represalias.
      Ciertamente no podríamos considerarlo un héroe, pero tampoco podemos ir a juzgar si sus cuestionamientos morales y sus tibios intentos de saboteo fueron sinceros o no.

  7. Me cuesta creer lo que dice, por que si sus sentimientos fueran contrarios a las atrocidades que estaban haciendo sus camaradas, hubiera desertado, por tanto no es para creérselo.

    1. Hola Paz. Entiendo tu argumento y me parece muy válido. Pero igual no era tan fácil desertar, también se ònía en peligro de muerte. No lo exculpo, pero… ufff

  8. La persona que se encuentra en ese lugar, entre la espada y la pared, tiene en su corazón los valores cristianos que han sembrado sus padres. Pero en la cabeza tiene el adoctrinamiento que le crea un terrible dilema respecto de su patriotismo. No sé cómo habrá sido el caso de Kurt, con su ascenso y jerarquía progresiva. En la situación de alguien sin cargos y con la responsabilidad de salvaguardar a su familia, el corazón es el que gana aunque tenga que sufrir tormentos y pagar un muy alto precio.

    1. Muchas gracias por el comentario Karin. Muy interesante. Y no creo que solo sea patriotismo, no descartemos el puro miedo, el temor al rechazo de sus semejantes (en una sociedad fascinada con el nazismo) y otros aspectos más ‘prácticos’.
      Y, a la vez, los ‘malos’ siempre se aprovechan de la inacción de los indiferentes y del miedo general.
      Imposible para mi juzgar desde el sofá a gente sometida a situaciones tan difíciles.

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