Crímenes económicos contra la humanidad

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Entre que me enteré tarde y que no tengo tiempo, la noticia ya es un poco antigua, pero  mejor tarde que nunca. El pasado 29 de marzo El País publicó un magnífico artículo titulado Crímenes económicos contra la humanidad, firmado por dos economistas: Lourdes Benería, profesora de Economía en la Universidad de Cornell y Carmen Sarasúa, profesora de Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona. Les recomiendo leerlo completo, por ejemplo en la web de ATTAC, y así se dan una vuelta por el site, que está muy interesante.

También les recomiendo la entrevista que les hicieron en el programa Singulars de la televisión catalana. No ven aquí el video porque mi ‘libro de estilo’ me impide poner links a vídeos que contengan publicidad.  Para colmo, la publi de este es de… La Caixa. Fino sentido del humor tienen los de la web de TV3.

El artículo no se lo voy a explicar aquí, léanlo, que es claro, corto y está bien escrito. Solo voy a incidir en alguna de sus ideas y, en mi modestia, publicitarlo.

En primer lugar quiero poner mi granito de arena para propagar el concepto de crimen económico contra la humanidad, tal como ellas piden al final del artículo.

El discurso oficial no para de inventar expresiones para crear su realidad, su propia neolengua.  Expresiones horripilantes como ‘capital humano’ en lugar de personas, ‘mercados’, en vez de especuladores,  o ‘regulación’ por despidos. Esta última, tiene una variante deliciosa: ‘flexibilidad laboral’, que incluye la idea de que el despido además sea barato o gratis para el empleador. Es la fórmula preferida por aquellos que tienen sus contratos blindados.

Pues tengamos nosotros la nuestra, que consiste, básicamente, en mantener el idioma tal cual era, ya que las palabras viejas, maceradas por el uso de mucha gente sabia que nos precedió, suelen mostrar los significados verdaderos. Y cuando haya que inventar expresiones, inventemos nosotros las que nos parezca que reflejan nuestra realidad, no la de Wall Street o la City de Londres que luego repiten como loros políticos y periodistas de todo el mundo.

Porque aunque ellos tengan los medios y disparen con cañones y nosotros solo tengamos piedras, muchas piedras pueden hacer algo, aunque sea el ruido suficiente para que no puedan dormir tranquilos.

La otra cara de la cumbre del G-20, la de los perdedores a ambos lados de la barricada

Usemos la expresión porque esos crímenes han existido y siguen existiendo. Se han promovido políticas económicas que están llevando a la pobreza a millones de personas y esas políticas, que han ido agravando la situación día a día, se siguen manteniendo. Ahora el capital especulativo en el ladrillo se ha ido al mercado de alimentos: es para ponerse a temblar. Y todo eso no lo hacen entes abstractos, lo hacen personas de carne y hueso. Me parece muy acertada la comparación que hacen las autoras con los crímenes nazis: culpar al ‘nazismo’ de los crímenes no tiene sentido, quienes se sentaron en el banquillo fueron las personas que cometieron las atrocidades y lo de menos es en nombre de qué las cometieron.

La comparación se acaba ahí, claro, porque los nazis perdieron una guerra y los culpables de estos crímenes económicos contra la humanidad son los ganadores de la crisis. Al fin y al cabo no se juzgó a nadie por Hiroshima o por el bombardeo de Dresde.

Principales procesados en Nuremberg. Cuando se ha querido, se ha podido.

Los mismos que eliminaron la capacidad de los gobiernos para controlar las finanzas, que se colocaron en esos mismos gobiernos, que dijeron que todo iba de maravilla, que pusieron buenas notas a productos financieros como las subprime, en definitiva, que nos llevaron a la crisis, siguen ahí. No solo eso, tras meternos en la crisis y salir impunes, por un lado nos culpabilizan a nosotros (vivíamos por encima de nuestras posibilidades) y por el otro siguen dando las recetas necesarias para salir.

El mismo tipo que el día antes de que explotaran los bancos decía que todo iba bien, ahora se atreve a hacer predicciones de lo que va a pasar en veinte años; y tenemos que hacerle caso, que él si sabe de lo que habla y nosotros no tenemos ni idea. Después de estar años privatizando empresas públicas entramos en una crisis profunda y su remedio es seguir privatizando hasta que nada sea público, nuestro. Estamos todos locos: el pirómano metido a jefe de bomberos y su remedio contra el incendio es seguir echando gasolina. Eso sí, no hay ideología, él es un técnico y su solución es la única posible.

Nombres y apellidos

Al igual que el nazismo, los mercados tienen nombres y apellidos y ya es hora de que salgan a la luz, de señalarlos con el dedo. Benería y Sarasúa mencionan algunos. Por un lado los máximos inductores y beneficiarios de este capitalismo financiero sin control. Empresas como Goldman Sachs, Lehman Brothers o Merrill Lynch no se dirigen solas. Busquen el organimagra, los señores que están arriba son culpables. Muchos han acabado en los gobiernos estadounidenses de Reagan, Bush, Clinton e incluso Obama, a su vez culpables de permitir y/o promover dichos crímenes económicos. Bueno, Obama sí hizo algo positivo, crear una comisión para investigar los orígenes de la crisis que ha sacado, en su informe final, muchas vergüenzas a la luz. Dudo que se vaya más allá.

Bancos como el Santander o el BBVA no se dirigen solos, hay nombres como Botín o Francisco González Rodríguez, respectivamente. En los gobiernos a su servicio también hay nombres y apellidos, como José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero. No me sirve que la ministra Salgado diga obviedades como aquella de que “la crisis la están pagando quienes no tienen responsabilidad sobre ella”. Si es ella la cobradora del frac. Es como el maltratador que dice aquello de “me duele más a mí que a ti”.

Adolf Eichmann, «la banalidad del mal». Su defensa por organizar el Holocausto es que él era un funcionario que cumplía órdenes.

También instituciones como el FMI son culpables. Su anterior director, Rodrigo Rato (2004-2007) cinco minutos antes de que estallara la burbuja financiera decía que todo iba bien. El actual también tiene nombre y apellidos, Dominique Strauss-Khan, quien, por cierto, sale hoy en las noticias por otro asunto que no tiene nada que ver con sus crímenes económicos. Y podríamos seguir con Sarkozy (ese que dijo, en 2009, «La época del secreto bancario ha llegado a su fin», está siendo un fin lento), con Merkel, con el presidente del banco europeo y muchos más, pero no les voy a aburrir.

No eludo nuestras culpas pero eso es para otra entrada y, sobre todo, no podemos dejarnos enredar por ese argumento: no todas las culpas son iguales.

No soy tan iluso para creer que vayan a pagar por sus crímenes económicos. Repito, a los responsables de Hiroshima no les pasó nada, pero al menos reconozcámoslos y que pasen a la historia por lo que han hecho. Porque lo han hecho ellos, no los mercados.

Versalles 1789

Y lo siguen haciendo porque les va bien, muy bien. A los mercados la crisis les ha ido de maravilla. Mientras el gobierno, o sea, nosotros, damos millones a los bancos ellos siguen ganando dinero. Los directivos de los bancos rescatados se siguen repartiendo bonus con total descaro, mientras los políticos, que están ahí porque a los mercados les da la gana, nos piden apretarnos el cinturón. Ahora, además, también nos piden el voto. La vergüenza cotiza muy a la baja en los mercados.

Recojo datos que da Ignacio Escolar en el libro Reacciona. Los altos directivos españoles son los mejores pagados de Europa. Según datos de la CNMV, en el peor año de la crisis, 2009, los sueldos de los consejos de administración y cúpulas directivas aumentaron un 15%. Al año siguiente, 2010, los sueldos de estos altos dirigentes de las empresas del IBEX 35 subieron otro 20% más, hasta los 3,2 millones de euros de media: 150 veces el sueldo medio de un español, 360 veces el salario mínimo. Cito textualmente a Escolar: “Nunca antes en la historia han cobrado tanto dinero ni en términos absolutos ni menos aún comparados con el salario medio”.

Como pasará a la historia toda esta generación de políticos, entre cómplices y pusilánimes, que muchas veces da la impresión que están ahí porque alguien tiene que ocupar un asiento y salir en una foto. Rehenes de los mercados, que pagan sus campañas electorales, cada día son mas indistinguibles unos de otros. Sea como sea, lo que está claro es que si la situación tiene arreglo, no serán ellos quienes lo consigan.

Aunque tampoco eludamos responsabilidades, acabo de leer unas encuestas en las que políticos muy claramente relacionados con la corrupción aumentan en intención de voto.

El Tercer Estado, autoproclamado Asamblea Nacional, decide redactar una Constitución. Se inicia una nueva época histórica.

A mí esta situación me recuerda en algunos aspectos al inicio de la Revolución Francesa de 1789. Al menos tal como me la enseñaron a mí, no se si ahora se enseña igual, o si ni siquiera se enseña, paqué. La revolución se inicia con lo que se llama “revuelta de los privilegiados”. La situación económica de Francia es desastrosa. Los dos estamentos privilegiados, aristocracia y clero, están exentos de pagar impuestos, son unas clases sociales pasivas que no aportan ninguna riqueza, solo gastan suntuosamente sus rentas. Toda la carga impositiva recae en el llamado ‘Tercer Estado’: burguesía y clases populares. El país está en bancarrota y sucesivos gobiernos reales no ven otra salida que cambiar el sistema fiscal, introduciendo impuestos a las clases privilegiadas. Pero éstos no quieren bajar mínimamente su tren de vida y se niegan a colaborar: la primera asamblea de notables, reunida en Versalles en 1787 desechó cualquier reforma impositiva.

Estiraron tanto la cuerda que aquello acabó en la reunión de los Estados Generales de 1789, donde el Tercer Estado se declara legítimo representante del pueblo de Francia (pasando de aristocracia y alto clero, que no representan a nadie) y se constituye como Asamblea Nacional. Y a partir de ahí, igualdad ante la ley, declaración de derechos del hombre, Robespierre, Monsieur Guillotin y demás.

No se, es una idea que se me pasa por la cabeza.

4 comentarios sobre “Crímenes económicos contra la humanidad”

  1. Me ha interesado esto de ATTAC y he estado mirando sus estatutos; ver que rehusan de la violencia como medio para sus fines me ha aliviado y voy a pensar seriamente en afiliarme. Llamame cobarde pero no me veo con un coctel molotov -¿Se llamarán ahora molotohmma?- en la mano. Lo de la revolución francesa…aunque lo plantees como la extrapolación de una tendencia, no faltarán los que piensen que estás dando ideas, y poco tardarán en darte tanda para coger alguna de esas piedras ruidosas de las que hablas. Si estás de acuerdo, ole tus huevos, pero ya sabes lo de Diego y digo. Conste que pienso tal que sea una posibilidad de acción. Conste que puede que yo ahora diga esto y un día me veas con el pasamomtañas, no se. Conste que me ha revolucionado tu texto, en un sentido frances del XVIII. Será que es lunes.

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