Eugene Lazowski, y Estanislav Matulewicz eran dos médicos polacos que decidieron, por su cuenta y riesgo, inocular una bacteria llamada Proteus OX-19 a cientos de personas. Sin el conocimiento de nadie, ni de los propios pacientes.
La bacteria era inocua en la gran mayoría de los casos, aunque en determinadas condiciones, sin ser mortal, podía ser perjudicial para la salud. Estuvieron haciéndolo durante un par de años, sin que se descubriera. De hecho, pasaron más de 30 años hasta que se conoció su historia.
Una historia que los convirtió en héroes.