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La tecnología no es neutral. Parte VII

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Huxley tenía razón

Qui paga, mana, se dice en mi pueblo. Porque no se trata de que la publicidad consiga banalizar el mensaje (como decía en el capítulo anterior hace ya mucho tiempo, es que me distraigo), que confunda un penalty no pitado con un recorte salarial. Es que la cosa se complica si después de asustarnos con un posible futuro sin pensiones (¿tengo que hacerme un plan privado?) aparece el anuncio del BBVA o del Banco de Santander.

Doy fe que la sección de economía de un noticiario está patrocinada por una conocida caja de ahorros, convertida ahora en banco, o no, quién lo entiende. Como también vi el otro día en diferido, en TVE, un debate entre cómicos sobre su profesión. Hablaban de los límites de la burla (ya saben, Iglesia, rey, etc.) y Javier Cansado (Faemino y Cansado, unos genios) decía que en realidad solo había un límite: el patrocinador. Ni Iglesia, ni rey ni leches. Así que si en tu informativo anuncian empresas de telecomunicaciones y bancos puedes imaginar la información que sobre ellos aparecerá. En las públicas, si los cargos los nombra el partido gobernante, puedes imaginar la información que sobre ellos se emitirá. Si la gente cree que es la realidad lo que le están contando, puedes imaginar a quién votará.

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La tecnología no es neutral. Parte V

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La tele se mete en política

Sigamos con Postman y cómo afecta la llegada de la televisión al discurso político. Pero antes de seguir tengo que recordar una cosa: Postman vivió en el mundo pre-Internet, un mundo en el que la televisión era diferente porque no había sufrido todavía la influencia de la Red.

De todas maneras, en este capítulo no se va a notar, hay cosas que no han cambiado, sobre todo la principal, que ya comentaba en el capítulo anterior: la televisión tiene un gran punto débil, es muy fácil de apagar, o de cambiar de canal, que viene a ser lo mismo. Por eso debe entretener en todo momento, todo debe ser un show.  Si a eso se une la voluntad de querer abarcar todos los campos del discurso público, se obtiene espectáculo las 24 horas del día, no importa el tema que sea.

En Estados Unidos, la vanguardia mundial en cuanto a televisión se refiere, ya hace años que se televisan juicios “de interés social”, u otros acontecimientos, en directo. En España se siguió al minuto la huelga encubierta de controladores (uff, eso merece una entrada, ya veremos) porque parecía que había obligación de hacerlo. Y porque era espectacular, claro. La gente perdiendo los nervios da muy bien en cámara. Los aeropuertos colapsados de gente con sus maletas o gritando eran irresistibles. Entre esas imágenes y la repetición machachona de la frase ‘el país paralizado’ se consiguió que la gran mayoría de los españoles, que no cogieron un avión ese día y que, como yo, tuvieron un día absolutamente normal (fueron de compras, cogieron el coche, fueron al cine, otros al hospital, etc) repitieran la consigna como un mantra: el país se había paralizado. Lo único que cambió el día de toda esa gente es que no había otro tema en la tele, así se consiguió  el famoso estado de excepción. Gracias a la tele. Así paralizas un país, controlando la tele. Claro que para ello se necesitan unos cuantos medios en la misma dirección, sin fisuras.

Eso es lo que hace bien la tele, crear sensaciones generales aún en contra de tu experiencia personal.

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14 de abril ¡Viva la República!

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Hoy es otra vez 14 de abril, ya queda uno menos para la vuelta de la República.

Me gustaría hacer un brindis por aquella II República que, en parte gracias a sus propios errores, acabó en tragedia, pero intentó modernizar España y convertirla en una democracia avanzada en la que hubiera sitio para la justicia social.

Y, nostalgias aparte, la República es la única forma racional de gobierno democrático. El poder hereditario que no pasa por las urnas no puede llamarse, a estas alturas del partido, democrático.

Dando una vuelta por Internet hace unos meses encontré, por casualidad, lo que veis abajo, y lo guardé para mejor ocasión. Creo que esta es buena.

En una octavilla de mano editada en la imprenta Gutemberg de Guadalajara el 31 de Mayo de 1931 podíamos leer lo que daban a llamar Mandamientos Republicanos:

 

  • El Primero, amar a la justicia sobre todas las cosas.
  • El Segundo, rendir culto a la dignidad.
  • El Tercero, vivir con honestidad.
  • El Cuarto, intervenir rectamente en la vida política.
  • El Quinto, cultivar la inteligencia.
  • El Sexto, propagar la instrucción.
  • El Séptimo, trabajar.
  • El Octavo, ahorrar.
  • El Noveno, proteger al débil.
  • El Décimo, no procurar el beneficio propio a costa del perjuicio ajeno.

 

Parecen ingenuos, pero no es un mal reglamento de vida, no señor.

Nada más, que paséis un buen día.

¡Salud y República!

Me gusta la República