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Irma Grese, la bella y la bestia

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Irma Grese era rubia, de ojos claros, de una belleza que llamaba la atención. Algunos la llamaban el ángel rubio. Tenía apenas veinte años así que no es raro que se pasara horas ante el espejo arreglándose el pelo, que llevaba siempre impecablemente peinado. Como podía, estrenaba vestidos constantemente, traídos de las casas más importantes de París, Praga o Viena.  Le gustaba calzar botas de montar, siempre relucientes.

Ese angelito fue condenada a la horca y colgada el 13 de diciembre de 1945, con solo 22 años. Nadie lloró.

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Mr. Dickson y el final de la II República

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La II República Española da sus últimos estertores en Alicante, a finales de marzo de 1939. Cerca de 20.000 personas se hacinan en el puerto, entre la desesperación y la esperanza de poder huir de la victoria. Son republicanos, por convicción o por puro sorteo de la vida, abandonados por todo el mundo. Literalmente. Se habían concentrado allí ante el rumor de que les dejarían salir de España sin daño alguno. Aparte de que era un falso rumor interesado –las tropas de Franco y de Mussolini no llegaban con la misma idea– el otro problema era cómo hacerlo.

Entre otros, hay dos barcos británicos allí, dos mercantes que comerciaban con la ya moribunda República Española. Uno es el Maritime. Su capitán, escrupuloso cumplidor de las normas, no está autorizado a embarcar más que a 40 pasajeros, todos autoridades. Y así zarpa medio vacío. La historia del navío y el nombre del capitán se pierden en la historia; y a mí particularmente me importan un pimiento. Pero hay otros nombres que trascienden por no cumplir las órdenes recibidas: el del navío es Stanbrook y el de su capitán, un valiente galés de 47 años, Archibald Dickson. Ambos sí han pasado a la historia con todos los honores.

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Alma Rosé, música para sobrevivir

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Alma Rosé era una obsesa de la música y como tal una directora de orquesta severa y muy perfeccionista. Cuentan que durante un concierto interrumpió la interpretación, visiblemente enfadada, porque entre el público algunos hombres hablaban demasiado alto.

Hasta aquí algo casi normal. Pero la cosa cambia si se abre el encuadre y vemos el escenario. Alma Rosé era judía, directora de la orquesta femenina de Auschwitz-Birkenau y su distinguido público los SS encargados de torturar y asesinar a los presos. Dioses para los que matar a un preso era un acto tan banal como encenderse un cigarrillo.

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Lidia Litviak, la rosa blanca de Stalingrado

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Lidia Litviak quiso volar desde que tuvo uso de razón, era su pasión. Pero nació en un tiempo y un lugar que, como a todo el mundo, le impuso sus reglas. Y Lidia voló, pero por encima de una ciudad remota a orillas del Volga, donde entre agosto de 1942 y febrero de 1943, millones de personas (Rattenkrieg, “guerra de ratas”, le llamaron los alemanes) se dedicaron con todo su empeño a matarse con fiereza. Y se les dio bien, muy bien.

Las estimaciones más conservadoras superan con creces el millón de muertos, entre civiles y militares. La ciudad bautizada por aquel entonces con el nombre de Stalin, hoy Volgogrado, ostenta el honor de ser escenario de la batalla más sangrienta de la historia.

Todo ese horror dejó, como pasa siempre, algunos héroes famosos entre los vencedores, como Chuikov o Záitsev, al que le hicieron una película con Jude Law. Todos hombres. A Lidia creo que no le han hecho todavía una película, pero ella también fue una heroína.  Lidia “Lily” Litviak  pasó a la historia como La Rosa Blanca de Stalingrado.

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El amor que llegó de la Stasi

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Por San Valentín, patrón de los grandes almacenes, asistimos cada año a la celebración del amor a base de películas románticas y anuncios de colonias. Que conste que algunas de esa pelis a mí me gustan, pero eso sería motivo para otro post. Pero entre tanto amor yo no puedo evitar acordarme de la ‘estrategia Romeo’, urdida por uno de los personajes más interesantes de la ya de por sí nómina de personajes interesantes de la historia del espionaje, Markus Wolf.

Markus Wolf, una leyenda del espionaje, fue jefe del servicio exterior de la Stasi entre 1953 y 1986. Nota para los más jóvenes: la Statsi (Ministerium für Staatssicherheit) era el servicio secreto de la República Democrática Alemana (DDR, en alemán) un país que existió desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta que la otra Alemania se lo compró en 1990.

La RDA era la parte alemana ocupada por la Unión Soviética, un supuesto paraíso socialista con unos dirigentes tan benéficos que te obligaban a vivirlo, aunque no quisieras. De entre todos los servicios secretos comunistas la Stasi se ganó fama de ser el más efectivo, incluso por encima de KGB soviético. Y de todos sus líderes, Wolf era el más temido en Occidente. Una de sus iniciativas más exitosas fueron los ‘agentes Romeo’.

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Desmontando a los Reyes Magos

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No hacía falta que los hermanos Wachowski hicieran Matrix  para decirnos que vivimos en un mundo falso en el que todo es apariencia y representación. Las sociedades occidentales tienen depurado un mecanismo para que sus miembros jóvenes menos dotados se den de bruces con esa idea bastante pronto: Santa Claus y Los Reyes Magos. Si has sido incapaz de llegar por tus medios a dicha conclusión, hay un momento de tu vida en que alguien muestra ante tus narices que las cosas no son lo que parecen.

Cierto es que individuos en edad adulta creen lo que dicen determinados personajes que salen en  la tele, algunos incluso lo analizan sesudamente. En su ¿defensa? diré que los segundos cobran por ello y que cada uno se divierte como quiere.

Además, todos vivimos ese momento en que conocimos la trama oculta de la ‘Operación Oriente’ y en lugar de desarticularla nos callamos porque nos convenía, no fuera que con la verdad se acabaran los regalos.

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