Archivo de la etiqueta: arte

La trobairitz y la soldadera

Tiempo lectura: 6 minutos

 

Hasta hace cuatro días yo no sabía quiénes eran las trobairitz. En los siglos XII y XIII debían hacerse muy largas las tardes en los castillos de los poderosos, sobre todo porque no trabajaba ninguno. Aparte de entrenarse en el manejo de las armas y procurar no ser envenenado, poco más había por hacer.

Así que, armas aparte, los que no se daban a la oración y la mística se dieron a la literatura y el canto. En los siglos XII y XIII surgieron en el sur de Francia (o Catalunya Nord, no se me enfaden mis paisanos) los trovadores. Posteriormente la moda se extendió por otros lugares del Occidente cristiano.

Los trovadores componían y cantaban en lengua provenzal u occitano. Era una poesía culta y refinada, surgida entre las clases ricas para consumo propio, una afición para pasar el rato. Una poesía profana sometida a unas reglas estilísticas muy marcadas que cantaba lo que se ha venido a llamar el “amor cortés”.

¿Qué era eso? En teoría una concepción platónica y mística del amor, un estado de sufrimiento gozoso que lleva al nirvana, pero en el que no se consuma nada de nada. El trovador canta las excelencias de su inalcanzable amada. ¿Por qué inalcanzable? Pues porque la amada era la mujer de otro, así que había que guardar las apariencias y mantenerse lejos de la espada del cónyuge. Tanto que a menudo se usaban seudónimos en lugar del nombre de la señora.

Pero este esquema de trovador y amada-señora-de no siempre se dio así. Aunque se han documentado pocos casos y quedan pocas pruebas escritas, existieron algunas mujeres que le dieron la vuelta al asunto, las trobairitz.

Seguir leyendo La trobairitz y la soldadera

Vivian Maier, por amor al arte

Tiempo lectura: 5 minutos

 

Era socialista, feminista, crítica de cine y campechana. Aprendió inglés yendo al teatro porque le encantaba. Solía llevar chaqueta de hombre, zapatos de hombre y un sombrero grande. Estaba tomando fotografías todo el tiempo y luego no se las enseñaba a nadie.

(Blog de John Maloof)

 

Vivian Maier muere en abril de 2009 a los 83 años en una residencia para ancianos de Chicago. Sin un dólar, en sus últimos años había vivido de la caridad de algunos niños a los que había cuidado siendo más joven. Porque Vivian se había dedicado la mayor parte de su vida a eso, a criar niños de familias bien de Nueva York y Chicago.

Pero la nanny guardaba un secreto. Su primera condición para aceptar la labor de niñera en la casa donde trabajó más de 20 años fue tener un cuarto propio con cerradura. La familia  no sabe qué hace en ese cuarto tanto tiempo a solas. No se le conocen amigos, ni familiares, ni amores. Al fin y al cabo solo es la nanny,  a pesar de habitar el mismo espacio viven en universos diferentes.

Seguir leyendo Vivian Maier, por amor al arte