Wikileaks y el libre comercio

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Dietas y regalos para políticos y periodistas: varios millones;  Mover dinero a paraísos fiscales: tropecientos billones; cerrarle la boca a Wikileaks, no tiene precio. Para todo lo demás, Mastercard.

La noticia es de hace unos días así que tal vez ya la conocen. Julian Assange anunció en rueda de prensa en Londres que Wikileaks queda paralizado, ahogadas sus finanzas, tras la decisión, en diciembre de 2010, por parte de Visa, Paypal (propiedad de eBay), Bank of America, Western Union y Mastercard de dejar de aceptar las donaciones  que se hacían a la organización a través de sus plataformas. Wikileaks es una organización sin ánimo de lucro, así que depende de esas donaciones para mantener su estructura. Según  declaró el propio Assange, las mencionadas empresas estadounidenses han conseguido bloquear el 95% de las donaciones.

Wikileaks ha interpuesto una queja ante la Comisión Europea contra Visa y Mastercard por violación de las normas de competencia, cuya resolución se espera a mediados de noviembre.  «Estamos hablando de dos empresas estadounidenses que controlan el 97% de las operaciones» en Europa, declaró Kristinn Hrafnsson, periodista islandés y portavoz de Wikileaks. También recalcó que «no es un ataque contra WikiLeaks, sino contra la libertad de expresión». Según Assange, se ataca también el derecho de una organización independiente a recibir donaciones.

¿Qué hace Wikileaks, para que tan mal los quieran esos señores? ¿Trafica con armas, drogas, pelis piratas? Bueno, lo último un poco sí, porque vimos alguna sobre las actuaciones del ejército estadounidense en Iraq que ponía los pelos de punta. Y deben ser piratas porque se ven fatal, aunque se entiende todo. Por cierto, recuerdos a Bradley Manning. Si en todo esto hay un héroe es él.

Lo que hace Wikileaks es revelar públicamente información privada que gobiernos e instituciones no quieren que conozcamos. Por nuestra propia seguridad y para no aburrirnos. Al fin y al cabo a los niños no se les cuenta todo, pueden traumatizarse. Tras las primeras publicaciones la reacción no se hizo esperar.  Ataques informáticos a Wikileaks, acusaciones contra Assange por una presunta agresión sexual y, finalmente, la más certera de todas: estrangulamiento económico. Esto último tal vez acelerado por los rumores de que la organización iba a sacar a la luz supuestos abusos del Bank of America.

Y eso sí que no. Hasta ese momento se encargaban los capataces, pero llegados al punto crítico han tenido que actuar directamente los dueños de la finca. Se sabe, si quieres que se haga bien hazlo tú mismo.

Ideología de mercado

A menudo se dice que el dinero no entiende de ideologías, solo de beneficios. Tal vez sea así, no soy teórico político ni, válgame dios, economista. Solo un tipo que escribe sus ocurrencias dentro de esta botella. Pero, tal como yo lo veo, los mercados sí tienen una ideología definida, y éste es otro ejemplo. Como dice el protagonista de la serie Crematorio: “Los ricos nunca pueden ser demasiados. Si muchos tienen mucho dinero el dinero pierde valor, ya no es útil, es así de sencillo”. Esa es la ideología del dinero, la desigualdad. Y el régimen que garantice y mantenga el orden de esa desigualdad es al que hay que mantener, da igual el nombre que tenga: las actuales China o Arabia Saudí o el Chile de Pinochet.

De izquierda a derecha: Brian Moynihan, CEO del Bank of America y Ajay Banga, CEO de Mastercard.

En el régimen que ahora domina el mundo la libertad de comercio es sagrada, pero siempre hay límites. A Wikileaks no se le permite porque es un peligro potencial, puede conseguir que la gente que todavía lo hace deje de confiar en sus gobiernos al poner a la vista su doble lenguaje, su hipocresía. Estados Unidos invade Iraq para imponer la democracia de la misma manera que España conquistó América para imponer la ‘verdadera religión’. Quien busque otras razones en un traidor, un hereje o ambas cosas, así que lo mejor es que no enrede.

Yo creo que estos de la White House o del Bank of America o como se llamen los que mandan, que me hago un lío con el inglés, exageran. La gente común, una vez pasado el sobresalto del telediario, volvemos a ocuparnos de nuestros problemas: la hipoteca y lo que haya dicho Mourinho ese día. Pero ellos son más listos que yo y tendrán sus razones para preocuparse. Además, tampoco les supone mucho esfuerzo, es solo cuestión de dinero y ellos son los que tienen las máquinas que lo fabrica.

Hay una tendencia general que esta crisis económica está acentuando: los sistemas democráticos, allá donde existen, se diluyen a marchas forzadas. Para Los mercados la democracia real es ya un estorbo, solo necesitan mantener ciertas liturgias (votos, parlamentos teledirigidos) para tener calmado el redil.

De izquierda a derecha: Joseph Saunders, CEO de Visa y John Donahoe, CEO de eBay.

Así que de momento han conseguido parar Wikileaks, aunque haya que saltarse el sagrado precepto de la libre circulación del capital. El dinero de una señora de Tarragona o de Frankfurt no es bueno para Visa, Paypal y compañía si se lo pretende dar a Wikileaks. Hay maneras mucho más divertidas de gastar nuestro dinero online, la información de wikileaks sólo nos hará dudar de nuestro gobierno y nuestras instituciones democráticas. Si lo hacen por nuestro bien. ¿La libertad de información? Mejor ni hablar de esa señora. Como dice el tango, “chsssst, respetemos la finada”.

Veremos donde acaba todo esto. De momento Manning sigue en la cárcel a espera de juicio y Assange en Londres a la espera de saber cuál es el calendario que el gobierno de Estados Unidos tiene para él. En los banquillos estadounidenses esperemos que no le hagan justicia como en aquel western en el que al detenido le decían: “te haremos un juicio justo y luego te colgaremos”. Bueno, hay gente que incluso quiere ahorrarles ese dinero a los contribuyentes.

Otros que esperan juicio son los familiares del periodista español José Couso, presuntamente asesinado por soldados norteamericanos en Iraq, en medio del barullo de la guerra por la democracia y contra las amas de destrucción masiva. Sobre el tema quiero recordar unos jugosos cables de Wikileaks sobre la honrosa actuación de nuestro gobierno soberano. Deténgase un momento en el enlace, vale la pena.

No se, me da a mí que antes se juzgará a  Assange en Estados Unidos por filtrar información que a los militares estadounidenses por disparar, presuntamente, a José Couso. Es que no es lo mismo.

2 comentarios sobre “Wikileaks y el libre comercio”

  1. Cómo acabar con las moscas cojoneras:
    Primero cierra todas las puertas y ventanas, a ver que tal. No funciona, vaya… bueno, además vamos a provar de ocultar todo aquello que le gusta a las moscas, como los dulces y la mierda…caray siguen ahí. Bueno, vamos a ponerles trampas, como cintas adhesivas con ricos señuelos , para que cuando se acerquen se queden pegadas. Si aún así no funciona usaremos un insecticida. El problema es que deja un olor desagradable. Aunque el viejo sistema del raquetazo con mala leche no está mal, aunque deja la mancha del cuerpecito espachurrado, pero vamos…

  2. Tienes razón. Me ha gustado mucho lo de que el insecticida deja un olor desagradable y lo del cuerpecito despachurrado. Aunque eso a veces se soluciona echando colonia encima y poniendo un póster de taller mecánico para tapar la mancha.

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