Minientradas

Feliz Navidad

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Feliz Navidad a todo el mundo. Un poco forzado por cuestiones personales, este blog empieza ya sus vacaciones hasta el año próximo. En la página de Facebook seguiré recuperando entradas pasadas que me parezcan interesantes. Y en 2017 volveré con historias nuevas. Tengo ya alguna en mente que creo que os gustará.
Gracias

Hasta septiembre

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Este chiringuito cierra hasta septiembre. Se que es un poco presuntuoso suponer que a alguien le importe, pero oye, nunca se sabe.
Esta temporada ha sido un pelín complicada, me hubiera gustado venir más por aquí a explicar mis historias, pero ha habido días en los que he preferido dormir un poco, que de vez en cuando tampoco está mal.
Durante esta vacaciones voy a pensar en nuevas historias. Me llevo un par de libros para inspirarme. Una relectura de «El derecho a la pereza«, de Paul Lafargue y «La sociedad del cansancio«, de Byung-Chul Han, todo un best-seller de la nueva filosofía.
El resto del tiempo me lo pasaré reflexionando activamente, tal y como muestra la fotografía.
miguel_banyoles
Hasta septiembre. Y gracias por leer estas cosas que escribo.

Las mujeres del doctor Moebius

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Las mujeres de Moebius

En el año 1900, Paul Julius Moebius publicó en Leipzig el ensayo “Sobre la inferioridad mental de la mujer”. La intención del médico y psiquiatra alemán, famoso en su tiempo, era aconsejar a sus colegas para que trataran a sus pacientes femeninas de manera diferente a los hombres, ya que, según él,  cometían el error de concebir los cuerpos de las mujeres como iguales a los de los hombres salvo en sus órganos sexuales.

Moebius tenía claro que eso no era así: la mujer no era igual al hombre, era físicamente diferente. Y mentalmente inferior. Esta inferioridad no es patológica, sino natural. La Naturaleza (no hay referencias a dios, es un científico) ha adaptado el cuerpo femenino a su rol de parir y cuidar a los hijos, y en esa adaptación va incluida la inferioridad mental. Si entiendo bien al doctor, la inteligencia de una mujer adulta sería la misma que la de un negro, y se encontrarían ambas entre la de un varón blanco (en la parte superior, aclaro) y un niño; no se especifica, pero entiendo que el niño en cuestión también sería blanco. No he encontrado ninguna tabla, así que desconozco qué inteligencia presume Moebius a una niña negra.

moebius_libro2Julius no solo tocó lo fisiológico, también era psicólogo así que profundizó en ese ámbito. La mujer  es más instintiva, más ’animal’ y menos dotada para el pensamiento conceptual y asociativo. Son egoístas (aclara el doctor que eso es bueno), no entienden el sentido de la justicia, son vanidosas y dadas a las murmuraciones. Pueden ser buenas intérpretes pero nunca creadoras. También son proclives a mentir. Esto último tiene su explicación (¿qué creían?). Como están marcadas por su rol sexual -que es el de ser deseadas, no desear- ocultan su deseo, con lo que mentir se convierte en algo natural en ellas.

Tras concluir con éxito su primer cometido, “ser deseadas”, llega su razón de ser: procrear y cuidar a la prole. Y para eso es mejor no ser demasiado inteligente ni estudiosa. De hecho, según el doctor, eso es contraproducente para sus funciones maternales. Y por eso la sabia naturaleza las ha hecho más tontas, si se me permite con la palabra rebajar el rigor científico del señor Moebius. De esa inferioridad se deduce, yendo al fondo de todo esto, que le conviene estar sujeta a la autoridad del varón.

Para su ensayo Moebius toma de diferentes teorías y disciplinas. Hay cierto aroma a darwinismo, aunque el propio doctor  abominara de las teorías del naturalista inglés. También bebió de Freud, del economista Adam Smith y su “egoismo positivo” y de la frenología de su tiempo, según la cual, la forma del cráneo establecía el carácter de la persona. Coge cada uno de esos ingredientes adaptándolos a su manera para que encajen en su preconcebida visión del mundo. Y lo hace para darle más credibilidad a su trabajo, usando argumentos de autoridad, aunque deformados, para darle empaque científico.

Porque todo esto que acaban de leer fue publicado como un ensayo científico por un reputado doctor. En Alemania, en 1900; no hace tanto ¿verdad?

Da que pensar, y un múltiples direcciones.

El vídeo del PP

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Algo tiene que hacer el PP, y ha hecho un vídeo. Puestos a hacer algo fresco, hubiera sido más rompedor haberle dado a Fátima Báñez un móvil para que grabara a su aire, o inventarse una historia de metraje encontrado. Yo lo hubiera preferido, aunque reconozco que sus presuntos votantes tal vez no tanto.

De entrada aparece la imagen de una mesa y un rótulo que reza “Madrid, enero de 2015”. No se si para situarnos a nosotros o a ellos mismos. Y desde el comienzo todo tiene un aire un poco irreal, como que hay cosas que no encajan. De entrada abre con un audio de ambiente de bar… en una sala privada con solo cinco personas: Rajoy, Cospedal, Arenas, Floriano y González Pons. ¿De quién son los murmullos? Inquietante.

Como todos sabemos, el inicio marca el acento de la narración, que seguirá en un tono irreal con cosas como “pagando menos intereses se pueden prestar más servicios sociales. Eso los ciudadanos no lo saben y hay que contarlo mucho” o algo confuso de Floriano sobre la piel que es tan lírico que se me escapa. O ese otro momento en el que González Pons busca la empatía ante el sacrificio que supone su labor, llegando al alma del espectador sensible, probablemente en forma de ira.

El vídeo acaba con una voz en off mientras nuestros protagonistas siguen hablando animadamente de sus ideas y proyectos, aunque yo sospecho que al final mueven la boca sin decir nada, como auténticos profesionales.

Paréntesis: queridos expertos en marketing, lo de no saber comunicar y que queda mucho por hacer es como el amén de la misa, una letanía que de tan gastada no significa absolutamente nada. Cierro paréntesis.

Dicho esto, hay que reconocer que el vídeo tiene una factura impecable, lo que, como bien sabe el juez Ruz, en este partido más que raro es casi revolucionario. Muy bien filmado, muy pulcro (muchos vasos y tazas, ni un solo posavasos, ni una sola marca en la mesa) y con una luz impecable. Lo que me recuerda a la cita que se atribuye a Bernard Shaw cuando descubrió los letreros de neón de Broadway: “debe ser precioso si no sabes leer”.

Porque, además, su estreno coincide con el informe de la Fiscalía Anticorrupción que acusa al PP de haberse financiado ilegalmente durante 15 años. Lo pones de nuevo con ese filtro y empiezas a tener una fuerte sensación de déjà vu extraño, de que esta peli ya la has visto pero mejor, más auténtica.

Entonces echas en falta sobre la mesa algunos sobres, algunos fajos de billetes junto a una botella de whisky, un señor con traje y cartuchera sobaquera de pie junto a la puerta. Y te parece que la escena tiene demasiada luz, y te acuerdas de Gordon Willis y Coppola y esa maravilla de penumbras y sombras que retrataron los despachos del poder como nunca se ha hecho. A medida que comienzas a recomponer el original empieza a sonar en tu cabeza Nino Rota y poco a poco las figuras de nuestros próceres se transforman en las de Tom Hagen, Clemenza, Tessio, y los hermanos Sonny y Michael Corleone. Es entonces cuando todo encaja.

Nino Rota – Waltz (BSO _El Padrino_)(240p_H.264-AAC)

Yo también soy Charlie

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je-suis-charlieSe que no le importa a nadie, salvo a las pocas personas que se pasan habitualmente por aquí, pero sentía la necesidad de decir que yo también soy Charlie.

También se que hay otros dramas peores pasando ahora mismo en remotos lugares del mundo, esos a los que nadie importa, sitios por los que dios nunca pasó.

Pero cuando pasa en tu casa (a miles de kilómetros, París es mi casa) inevitablemente te afecta de manera especial. Y me duele un poco más cuando se trata de intentar asesinar la libertad de expresión, esencial para una sociedad sana. Y me duele aún más cuando se trata de hacer callar al humorista, al cómico, al comediante; llamen como quieran al oficio más digno del mundo. Son la sal de la tierra.

El post que sigue abajo, The Wipers Times, está dedicado a los héroes de Charlie Hebdo y a sus colegas de donde quiera que sean.