Archivo de la etiqueta: feminismo

Emparedadas para sentirse libres

Tiempo lectura: 5 minutos

emparedadas_astorgaHabía dos posibilidades: brujas o emparedadas (también llamadas ‘muradas‘). Durante la Edad Media y su largo epílogo una de las posibilidades que tenía una mujer para ser independiente y libre de señores, curas y maridos era hacerse bruja. Bueno, más bien las hacían, ellas probablemente solo se dedicaban a vivir su vida todo lo libremente que podían.
Y eso era un problema. Gordísimo. Esas mujeres se salían del redil  y eran un mal ejemplo, tan intolerable que se montó toda una industria dedicada a reprimirlo a sangre y fuego. Literalmente. Bueno, en realidad dicha industria se dedicaba a aumentar el pánico social en su propio beneficio, y para eso usaban la sangre y el fuego.
Aquello de ser bruja era muy peligroso, así que algunas mujeres intentaron otra vía, nada fácil tampoco, para ganar su independencia: emparedarse a voluntad. ¿Emparedarse hasta la muerte para ser libres?
Seguir leyendo Emparedadas para sentirse libres

Dick Kerr Ladies, pioneras del fútbol

Tiempo lectura: 6 minutos

Aunque creo que hay que ser optimista de cara al futuro, el fútbol femenino siempre ha ido a la contra. Ahora contra el negocio/espectáculo: no hay suficientes patrocinadores porque no hay público; por tanto no hay tele. Y si no hay tele no hay público; y por tanto no hay patrocinadores. Es difícil salir del círculo.
Pero antes era todavía peor. Les voy a contar la historia de unas pioneras: las Dick Kerr Ladies.
Seguir leyendo Dick Kerr Ladies, pioneras del fútbol

Sealeer, 11 profesionales pioneras

Tiempo lectura: 6 minutos

portada_mani_prostitutas

Con ocasión del día 8 de marzo, Día internacional de la mujer trabajadora, quiero retomar una buena noticia de hace un par de meses: la creación de Sealeer, entidad inscrita en el registro de Baleares bajo la actividad de “trabajo asociado para la prestación de servicios sexuales”. Sealeer se convierte en la primera cooperativa de prostitutas que se legaliza en España.

La noticia quedó rápidamente eclipsada. No es extraño, la sorprendente capacidad que tiene el PP y su gobierno de generar escándalos de todo tipo pone muy caras las portadas. Aunque en este caso la incomodidad que supone el tema haya tenido bastante que ver. Soy muy consciente que el asunto es un jardín frondoso del que solo puedes salir con arañazos en el mejor de los casos. A estas alturas no descarto que más de un lector y una lectora abandone el post: el reflejo automático de un cartel luminoso que rece ‘machista’ tal vez deslumbre a las mentes menos pacientes o reflexivas. “Este tipo es tan obtuso (doy por hecho la educación mis lectores/as)  que el 8 de marzo solo se le ocurre hablar de prostitutas, como siempre reduciendo a la mujer a un solo tema”.

A quienes hayan tenido la paciencia de seguir hasta aquí les confesaré que mi primera idea era escribir sobre Alexandra Kollontai, una de la referentes del feminismo progresista. A su favor estaba que es un personaje no demasiado reivindicado por estos lares: demasiado bolchevique o demasiado rusa: Rusia siempre es culpable, como bien muestran casi todos nuestros informativos.

Pero ya hablé aquí de heroínas como Alma Rosé, Lidia Litviak, Hedy Lamarr o Grace Fryer (permítanme volver a recomendar) y hoy el cuerpo me pedía hablar de la lucha laboral de la mujer desde la base, y si además el tema daba para reflexiones en esa incómoda zona gris que tiñe este blog, mucho mejor.

Seguir leyendo Sealeer, 11 profesionales pioneras

Claudette Colvin, la otra

Tiempo lectura: 5 minutos

claudette colvin

Si una ley es injusta, es lícito no acatarla
Henry David Thoreau
 
Mientras más obedecíamos, peor nos trataban
Rosa Parks

 

Empiezo a escribir esta entrada sobre desobediencia civil, a propósito del anteproyecto de ley mordaza  del gobierno de Rajoy, la misma noche en que muere Nelson Mandela; lo que demuestra que la historia es un bucle que a veces parece un camino recto. Mandela ganó y por eso estos días escucharán condolencias y alabanzas de gente que de haber coincidido con Madiba habría sido su carcelero, sin dudarlo y defendiendo la legalidad vigente. Probablemente, esa “gente que camina y va apestando la tierra” no recordará que Mandela llamó a la desobediencia civil porque él tenía clara una cosa: lo legal y lo justo son dos cosas diferentes.

Mientras el gobierno del PP viste muy despacio cualquier medida anticorrupción eficaz, corre raudo a elaborar una ley que penalice la protesta. Un pasito patrás, María, para dejarnos un poquito más cerca de aquellos “felices 40”. Rajoy, Gallardón, Fernández Díaz «El Lóbrego» y compañía son los adalides de la legalidad y no les temblará el pulso para mandar a otros a defenderla, que ellos tienen cosas que hacer en el despacho con sus sobres y sus cosas. Por más que miran no ven las 7 diferencias entre legalidad, justicia y legitimidad, como el hooligan que es incapaz, literalmente, de ver un penalty en contra por más repeticiones que le pongan.

Tampoco verán que estamos donde estamos porque otros sí vieron esa diferencia y en su momento se opusieron a leyes injustas, como Mandela o las sufragistas inglesas, unas señoras muy desobedientes que consiguieron el voto para la mujer. O como Rosa Parks, la costurera que en diciembre de 1955 se negó a ceder su asiento en el autobús a un blanco, tal como marcaban las leyes de Alabama. Pasó la noche en el calabozo y pagó una multa de 14 dólares, pero a la vez fue un símbolo para el inicio del movimiento en favor de los derechos civiles y el fin de la segregación racial en Estados Unidos. Eso es lo que consiguió Rosa al no obedecer una ley injusta.

Buen momento para recordar a Parks. Aunque yo de quien quiero hablar hoy es de Claudette Colvin. La otra.

Seguir leyendo Claudette Colvin, la otra

La trobairitz y la soldadera

Tiempo lectura: 6 minutos

trobairitz2

En los siglos XII y XIII debían hacerse muy largas las tardes en los castillos de los poderosos, sobre todo porque no trabajaba ninguno. Aparte de entrenarse en el manejo de las armas y procurar no ser envenenado, poco más había por hacer. Así que, armas aparte, los que no se daban a la oración y la mística se dieron a la literatura y el canto. En los siglos XII y XIII surgieron en el sur de Francia (o Catalunya Nord, no se me enfaden mis paisanos) los trovadores. Posteriormente la moda se extendió por otros lugares del Occidente cristiano.

Los trovadores componían y cantaban en lengua provenzal u occitano. Era una poesía culta y refinada, surgida entre las clases ricas para consumo propio, una afición para pasar el rato. Una poesía profana sometida a unas reglas estilísticas muy marcadas que cantaba lo que se ha venido a llamar el “amor cortés”: en teoría una concepción platónica y mística del amor, un estado de sufrimiento gozoso que lleva al nirvana, pero en el que no se consuma nada de nada. El trovador canta las excelencias de su inalcanzable amada. ¿Por qué inalcanzable? Pues porque la amada era la mujer de otro, así que había que guardar las apariencias y mantenerse lejos de la espada del cónyuge. Tanto que a menudo se usaban seudónimos en lugar del nombre de la señora

Pero este esquema de trovador y amada-señora-de no siempre se dio así. Aunque se han documentado pocos casos y quedan pocas pruebas escritas, existieron algunas mujeres que le dieron la vuelta al asunto, las trobairitz.

Seguir leyendo La trobairitz y la soldadera

Hildegart, la hija imperfecta

Tiempo lectura: 9 minutos

El 9 de junio de 1933, Aurora Rodríguez Carballeira le mete cuatro balazos a su hija Hildegart mientras dormía. Tres en la cabeza y uno en el corazón. No es un asesinato cualquiera, es un escándalo que conmociona a la España efervescente de la II República.

La víctima fue bautizada como Hildegart Leocadia Georgina Hermenegilda Maria del Pilar Rodríguez Carballeira (1914-1933), aunque ha pasado a la pequeña historia de España simplemente como Hildegart, nombre escogido por la madre porque, según ella, significa “jardín de la sabiduría”, aunque nadie más esté de acuerdo con tal afirmación. Hildegart había sido una niña prodigio: aprendió a escribir con tres años, con ocho hablaba ya varios idiomas, siendo diplomada en inglés, francés y alemán. A los 11 años impartía conferencias sobre sexualidad y feminismo, temas en las que se convirtió en una de las voces más autorizadas del país. Se licenció en Derecho con 17 años y cuando murió, un año más tarde, estaba estudiando Medicina. Todo esto siendo mujer en la España de 1933, un verdadero erial cultural (salvo una destacada crema intelectual y artística) y un  país ferozmente machista.  Por su conocimiento en idiomas, además de por su talla intelectual, fue traductora y mantuvo relación con personalidades como Havelock Ellis y H.G. Wellsy era la sensación de los salones intelectuales del Madrid prerepublicano.

Hildegart fue también figura política. Militó en las juventudes socialistas, hasta que sus críticas a la dirección hicieron que se separase (se va y la echan a la vez) del PSOE, declarándose “marxista sin partido” y enemiga del “socialenchufismo” del que culpaba a los dirigentes socialistas.

Es también (no olviden su edad, por favor) una de las principales personalidades del feminismo español y una de las pioneras en el campo de la sexología, escribiendo varios libros sobre el tema. Junto al doctor Gregorio Marañón funda la Liga para la Reforma Sexual Española, movimiento que aboga por la emancipación de la mujer en todos los órdenes. Preconiza la libertad sexual y el derecho de la mujer a gozar del sexo al igual que el hombre. La paradoja es que todos sus conocimientos sobre el tema son teóricos ya que su madre, perro guardián, desprecia “el placer animal de la carne” y le impide tener relaciones. Hildegart defiende una sexualidad libre pero vive como una dama victoriana. Por eso Havelock Ellis la bautiza como La Virgen Roja.

Produce vértigo relatar toda la actividad de una vida truncada a tan tierna edad. Hildegart fue, en poco tiempo, un montón de cosas. Pero, sobre todo, Hildegart fue un ‘experimento fallido’.

Seguir leyendo Hildegart, la hija imperfecta