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The Hum, ese molesto ruidito

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zumbido

Los primeros testimonios datan de finales de los años 40 en algunas zonas de Londres y Southampton. Pero el fenómeno más famoso, y que le da nombre, ocurre en Bristol, en 1979. Unas 800 personas dicen escuchar un ligero pero molesto zumbidoThe Humcuya procedencia no podían explicar. Lo describen como un motor diesel al ralentí.

El Bristol Hum es un sonido de baja frecuencia, es persistente y se capta sobre todo a partir de la medianoche y durante varias horas de la madrugada, tal vez porque el silencio habitual permite una mejor escucha. Se circunscribe geográficamente; al alejarse de la zona afectada, desaparece.

Pero el asunto no acaba en Bristol. The Hum  se vuelve a escuchar en Escocia durante los 80 y en Taos (Nuevo México) en 1992. Resurge en Kokomo, Indiana, en 1999, en diferentes lugares de Canadá en 2009 o en Woodland, Inglaterra en 2011. Posteriormente en Irlanda y Nueva Zelanda, y el fenómeno siguen ocurriendo en otros lugares

En algunos casos se ha llegado a localizar la causa y el foco. En otros, todavía es desconocido.

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Zoos humanos, un esqueleto en el armario

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zoos humanos 01

Sara (Saartije en afrikáans) Baartman nace en 1789 en Cape Est, Sudáfrica, en la tribu de los khoikhoi. Siendo adolescente emigra  a Cape Flats, cerca de Ciudad del Cabo donde es esclava de unos granjeros. Pueden imaginar que la vida de la muchacha no debía ser idílica. En 1810 es vendida al británico William Dunlop, que se la lleva a Europa. Con apenas 20 años Saartjie sale de África rumbo a la civilización. A partir de ese momento su vida será aún peor.

Sara tenía esteatopigia, una condición que se da habitualmente en algunas tribus africanas por la que se acumulan grandes cantidades de grasa en ciertas partes del cuerpo, sobre todo en las nalgas. O sea, tenía un culo enorme, deforme para los patrones europeos. Así que a su llegada a Londres fue exhibida en ferias para deleite de los diminutos, o no tanto, culitos blancos. “La Venus Hotentote” (nombre peyorativo que los afrikáners daban a los khoikhoi) era presentada con ropa ajustada o directamente desnuda, sobre una plataforma en la que se le obligaba a “actuar”. Por un dinero extra podías tocarle el culo y así contarlo luego en el pub o el exclusivo club de bridge; y echar unas risas.

Cuando las protestas en Londres se hicieron muy sonadas, un domador de fieras la compró y se la llevó a París, donde siguieron explotándola durante más de un año. Luego el show decayó y fue obligada a prostituirse, cayó en el alcoholismo y murió. Tenía 25 años y hacía solo 5 que había llegado a Europa. Sara no pudo aguantar más civilización, pero la raza superior no tenía suficiente: su esqueleto, cerebro y genitales fueron expuestos en el Museo del Hombre de París. Allí permanece hasta que en 1994, que se dice pronto, Nelson Mandela pide a Francia la repatriación de sus restos, que serán enterrados en su tierra natal en 2002.

Sara no es un caso aislado, como Julia Pastrana y otros muchos freaks expuestos en ferias. Pocos años más tarde se van a poner de moda en Europa los zoos humanos, un episodio más de la infamia europea.

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La experiencia de ser otro

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Esclavo de la actualidad como bien saben los lectores de este blog, hoy me he impuesto hablar de las elecciones europeas. Apasionante, lo se. Quiero empezar aclarando que el titular no hace referencia a que, viendo las encuestas, voy a hablar de una máquina que cambie a los representantes que el pueblo tiene pensado elegir por otros que se acerquen a la altura del reto que se nos presenta. Lamentablemente no existe tal artilugio mágico.

Pero sí hay otro en marcha que debería acompañar al acta de diputado, dietas, billetes en primera clase, tablet y demás prebendas. Junto a todo eso debería acompañar, como regalo, un pack de esos tan de moda: una invitación a vivir una experiencia.

A primera vista no es decir mucho. El lector avisado estará pensando que la publicidad, como con tantas otras, ha desgastado la palabra experiencia y ahora todo lo es: te compras una plancha (perdón, centro de planchado) para vivir la experiencia de planchar, un sofá para vivir una sit experience o la última marca de kleenex para vivir una experiencia de narices.

No, yo hablo de una de verdad. Habría que invitar a sus señorías a experimentar una sesión (tal vez dos para el señor Cañete) en la máquina para ser otro, un experimento que se está llevando a cabo en Barcelona.

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El estómago del doctor Beaumont

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En 1833, el doctor William Beaumont (1785-1853) era un desconocido médico de Connecticut que durante años había prestado sus servicios en el ejército como cirujano auxiliar, lo máximo a lo que podía aspirar por su formación de aprendiz de médico sin pasar por la universidad.
Pero ese mismo año su nombre pasa a la historia de la medicina al publicar «Experimentos y observaciones sobre el jugo gástrico y el funcionamiento de la digestión”. Su trabajo es un bombazo, una auténtica revolución respecto al conocimiento sobre la  fisiología del aparato digestivo. Fue su salto a la fama, a la gloria médica. Con su descubrimiento se abandonó la idea de que el proceso digestivo humano se basaba en la molienda y putrefacción de los alimentos en el estómago, para confirmar que se trataba de un proceso químico ‘limpio’, en el que toda fermentación supone una patología.
¿Cómo un oscuro médico con una precaria preparación teórica llegó a descubrir la verdad de la digestión humana? Gracias a un colaborador especial que le acompañó en todo el proceso, un humilde transportista canadiense llamado Alexis Saint Martin.
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El estómago del doctor William Beaumont

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beaumont portada

En 1833, el doctor William Beaumont (1785-1853) era un desconocido médico de Connecticut que durante años había prestado sus servicios en el ejército como cirujano auxiliar, lo máximo a lo que podía aspirar por su formación de aprendiz de médico sin pasar por la universidad.

Pero ese mismo año su nombre pasa a la historia de la medicina al publicar «Experimentos y observaciones sobre el jugo gástrico y el funcionamiento de la digestión”. Su trabajo es un bombazo, una auténtica revolución respecto al conocimiento sobre la  fisiología del aparato digestivo. Fue su salto a la fama, a la gloria médica. Con su descubrimiento se abandonó la idea de que el proceso digestivo humano se basaba en la molienda y putrefacción de los alimentos en el estómago, para confirmar que se trataba de un proceso químico ‘limpio’, en el que toda fermentación supone una patología.

¿Cómo un oscuro médico con una precaria preparación teórica llegó a descubrir la verdad de la digestión humana? Gracias a un colaborador especial que le acompañó en todo el proceso, un humilde transportista canadiense llamado Alexis Saint Martin.

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I+D+i en España, una moto y un botijo

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estevez en moto

En la España de los primeros 70, Arturo Estévez iba por los pueblos con su extraña motocicleta y un botijo siempre a mano. La moto estaba equipada con un curioso depósito. Arturo seguía un  ritual. Cuando ya había conseguido congregar al suficiente público, echaba un trago del botijo y el resto lo vaciaba en el depósito de la moto. Y después encendía el motor y ¡funcionaba! Un motor de agua que dejaba a la audiencia boquiabierta y con ganas de salir corriendo a contar a todo el mundo que habían sido testigos del prodigio.

Arturo aseguraba que no había ningún truco, excepto unas raras piedras que lanzaba también al depósito de su mágico vehículo. Arturo Estévez Varela no era un mago, ni un buhonero,  era perito mercantil, jefe de un taller mecánico e inventor en sus ratos libres. Seguir leyendo I+D+i en España, una moto y un botijo