La regla The Wire

Por si quieres compartir..Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone

Aquí pienso ir soltando las filias y fobias de un mundo que me apasiona (a veces aprisiona y apisona) desde siempre: el cine y la televisión. Aunque son diferentes son lo mismo. No soy un nativo digital pero sí nací con los dos, son parte de mí.

Pero antes de continuar en esta sección os aconsejo aplicaros la regla the wire, no me gustaría haceros perder vuestro valioso tiempo.

Si no te gustó, no sigas leyendo, no parece que estemos en el mismo universo.
Si no la has visto, no sigas leyendo. Vete a verla. Se puede hasta comprar.
Si la has visto y te gustó, no sigas leyendo. Vete a verla de nuevo. Hazlo por mí, que todavía lo tengo pendiente.

the wire serie tv
Si quieres saber cómo funcionan las cosas mira esta serie, no pierdas el tiempo con los telediarios.
Por si quieres compartir..Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone

A quien pueda interesar

Por si quieres compartir..Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone

Hoy es 20 de febrero, otra vez. Otro 20 de febrero, hace 19 años, fue sin duda uno de los mejores días de mi vida. Un día en que tomé la mejor decisión que pueda recordar, y la tomé como se toman las mejores decisiones en la vida: sin conciencia de que lo era, sin depender de mí y sin saber adónde me llevaría. En estos años ha habido momentos malos, y vendrán otros, pero cada día tengo un poco más claro que aquello fue mucho más que un golpe de suerte.

No voy a comparar lo de hoy con aquello, pero me gusta que sea otro 20 de febrero cuando empiece esta aventura que no se adónde me llevará. Tal vez acabe pronto en un callejón sin salida, tal vez dure mucho y me lleve por soleadas avenidas. No lo se y tampoco quisiera saberlo. Ya se verá, paso a paso. Se hace camino al andar, como dijo el poeta.

Todos los augurios son buenos. El parto, la tarde anterior, plácido y rodeado de amigos.

Es solo el primer paso, pero de momento la cosa va bien. No pido más.

Por si quieres compartir..Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone

¿Por qué insostenible?

Por si quieres compartir..Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone

El nombre tiene, como todo en la vida, varios motivos.

El primero. No puedo estar cada día dedicándole el tiempo que merecería, me canso.

El segundo. La situación es insostenible pero nos  empeñamos en aguantar (yo el primero) y nos lo vamos repitiendo como una letanía (aquí igual soy el segundo).

El tercero. Me gusta la palabra, tanta sostenibilidad y tanta palabra hueca de políticos y asimilados para llenar la nada me pone de los nervios.

Son bienvenidos a este rincón todos aquellos (el masculino plural castellano es genérico, no excluye a nadie por su sexo ¿no es bonito, chicas?) que rechazan ese lenguaje políticamente correcto creado para disfrazar la realidad; y a los nuevos curas que desde distintos púlpitos (todos controlados por los partidos políticos, omnipresentes en este país) se empeñan en amargarme los telediarios. Van contra mí, porque, como cantaba el gran Serrat, entre esos tipos y yo hay algo personal. Y duele más porque hasta hace dos días, como el que dice, yo creía que eran los míos. Pero es que yo ya no se si soy de los nuestros.

Son bienvenidos también, por supuesto, esos nuevos curas. Este sitio es pequeño pero, si nos apretamos un poco, cabemos todos. Quien sabe, tal vez nos convenzan. Lo digo sin ironía.

Finalmente, todos aquellos admiradores del capitalismo especulativo, con pósters en el alma de Lehman Brothers, Goldman Sachs, la gente del FMI y compañía (“gente que camina y va apestando la tierra“) no son bienvenidos aquí. Esos que se vayan a tomar por saco a otro lado. Son los mercaderes que Jesucristo, el de la otra mejilla, echó a golpes del templo.

Hasta él sabía que la tolerancia y el buen rollito tienen un límite.

Por si quieres compartir..Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone

Parece mentira ¿verdad?