Viva Naomi Parker / Rosie the Riveter

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7 min de lectura aprox.

Hace unos días murió Naomi Parker. Tenía 96 años. Vivió una vida normal. Las vidas normales, igual que las extraordinarias, están atravesadas por una época de la que no pueden escapar. Naomi tenía 20 años cuando Japón atacó Pearl Harbour y Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial.

Naomi fue una más de las mujeres que se sumaron  al esfuerzo de guerra. Junto a su hermana Ada, se presentó para trabajar en la base naval de Alameda, California. Las contrataron a las dos.

Tras la guerra dejó la fábrica –como tantas otras– y trabajó como camarera. Se casó tres veces. No era nadie, una estadounidense más.

Hasta que en 2011, con 90 años, supimos que ella era Rosie the Riveter (Rosie la Remachadora), la mujer que lo puede todo, un icono de nuestros tiempos.

Si quieres saber la historia detrás de Rosie, ahora te la cuento.

Naomi Parker Fraley falleció el pasado 20 de enero en Longview, Washington. Había nacido en 1921 en Tulsa, Oklahoma, siendo la menor de 8 hermanos. Su padre, Joseph Parker, era ingeniero de minas y la familia recorrió el país siguiendo los trabajos del padre, hasta que acabaron en Alameda, cerca de San Francisco.

Y en la fábrica de aviones que tenía la Armada en Alameda, donde Naomi trabajaba perforando y remachando alas de aviones, es donde un fotógrafo de Acme captó la imagen que parece que sirvió como inspiración para el cartel. Digo parece porque el autor del cartel, Howard Miller, nunca acreditó a la modelo que le sirvió de inspiración, y nada hay sobre su identidad en los documentos que dejó tras su muerte en 2004. Durante muchos años se creyó que la chica del cartel era Geraldine Doyle.

De cartel de empresa a icono feminista

Pero volvamos a Alameda. Naomi vio la foto en el periódico y la guardó durante décadas, sin saber nada sobre el cartel. En parte porque el cartel no se hizo famoso hasta los años 80 ya que no fue concebido para hacerse público. Fue encargado a Miller por la Westinghouse Electric para uso interno y colgado en sus fábricas en febrero de 1943 con la intención de subir la moral de sus trabajadores y combatir el ausentismo laboral. No era un reclamo para incorporar a la mujer a las fábricas –sino para que las que ya había trabajaran más– ni tenía ninguna connotación feminista.

Lo que para Howard Miller no era más que uno de sus diseños de encargo, empezó a ver la luz pública en la década de los 80, para convertirse en un icono del pujante movimiento feminista estadounidense.  La imagen y su We Can Do It! (¡Podemos hacerlo!) empezó a circular en afiches, camisetas, tazas y cualquier soporte imaginable. Era un homenaje a aquellas mujeres que durante la Segunda Guerra Mundial se incorporaron al mundo del trabajo y, no sin dura lucha, consiguieron lo que hoy se llama empoderarse. Un trabajo, independencia económica y mirar en plano de iguales a sus compañeros hombres. Muchas –presionadas por una sociedad machista– volvieron a sus casas tras la guerra, pero otras se negaron.

Ellas podían hacerlo, podían hacer cualquier cosa. No se si Miller era consciente de que había creado una imagen y un eslogan muy potentes. Ese mensaje, mujeres fuertes y valientes conquistando su espacio, es el que ha llegado hasta nuestros días.

Geraldine Doyle, la primera Rosie

Con la fama llegó la curiosidad. ¿Quién era la Rosie the Riveter del cartel de Miller? Salieron varias candidatas, hasta que en los 90 se estableció que era Geraldine Doyle, que en 1942 trabajaba como prensadora de metal en una fábrica de Michigan.

Geraldine Doyle murió creyendo que ella era Rosie.

En aquella época se publicó en Michigan una foto, también sin acreditar, de una joven trabajando con el pelo recogido por un pañuelo de lunares. En 1984 Geraldine vio la foto y se reconoció en ella, aquella joven se le parecía mucho y el contexto de la foto coincidía. Ella lo creyó de verdad y tenía motivos. Hasta entrado el siglo XXI  todo el mundo estaba convencido de que Rosie era Geraldine.

Pero la de la foto era Naomi

En 2011, Naomi y su hermana asistieron a una reunión de trabajadoras veteranas de guerra. Allí presidía el famoso cartel de Rosie. Y también estaba en lugar preeminente la fotografía que sirvió como inspiración a Howard Miller. El pie de foto ponía “Geraldine Doyle”, pero Naomi la miró con detenimiento, ¡era su foto! la que había recortado del diario y todavía guardaba como recuerdo de juventud.

Tal como declaró posteriormente, Naomi no buscaba fama pero sí que se reconociera su identidad. Escribió una carta a los organizadores reclamando que ella era la de la foto.

James Kimble, el investigador

En paralelo, James J. Kimble un profesor universitario especializado en Comunicación y Artes, había iniciado en 2010 una investigación en busca de la verdadera Rosie, ya que las pruebas que llevaban a Doyle no le convencían. Aquella foto podía ser Geraldine, pero también podía ser otra persona.

Para Kimble fue un obsesión que le llevó seis años de trabajo. Rastreó todo tipo de archivos, tanto digitales como físicos, detrás de alguna copia de la foto en la que encontrar el rastro de aquella chica con el pañuelo de lunares. Y al final lo encontró, en una tienda de fotos vintage. Allí estaba la foto. El anónimo fotógrafo la ubicaba en la base militar de Alameda con una leyenda que decía:La bella Naomi Parker a punto de engancharse la nariz en la máquina en la que trabaja.

Naomi Parker Fraley, por fin reconocida como “Rosie”

Kimble tenía un nombre. El parecido físico, la fecha de las fotos y otras pruebas circunstanciales -es fácil que Miller hubiera visto la foto de Naomi– le llevan a probar en 2016, con escaso margen de duda, que Rosie the Riveter era Naomi Parker, ahora Naomi Fraley (apellido del tercer marido, fallecido en 1988).

Geraldine Doyle murió en 2010 creyendo sinceramente que ella era Rosie. Ahora ha muerto Naomi, la verdadera Rosie, con el reconocimiento de ser ella la inspiradora del cartel. Justo es que se reconozca, y descanse en paz, Naomi Parker.

Pero en el fondo tampoco es tan importante quién inspiró un cartel que ni siquiera se pensó para lo que luego ha sido. Al fin Rosie son todas aquellas mujeres que pelean sin complejos por lo que es justo. ¿No les parece?

Otras Rosies (bonus track)

El personaje de Rosie the Riveter no nace con el cartel de Howard Miller: De hecho en dicho cartel no tenía nombre. Se supone que la primera Rosie the Riveter, nace de una canción escrita por Redd Evans y Jacob Loeb. La canción aparece a principios de 1943.

“All the day long, /Whether rain or shine, /She’s a part of the assembly line. /She’s making history, /Working for victory, /Rosie the Riveter”. 

Unos meses más tarde, en mayo del mismo año, la portada de Saturday Evening Post, una revista muy popular en Estados Unidos con unos cuatro millones de tirada media, sale con una portada dibujada por Norman Rockwell, que por aquel entonces ya era uno de los ilustradores más reputados del país. De hecho, por eso se lanzaron de ese número más ejemplares de lo habitual.

Parece que Rockwell escuchó la canción ya que en la fiambrera aparece su nombre, Rosie.

Rosie the Riveter, por Norman Rockwell

A partir de ahí se hizo popular y aparecieron varias verdaderas rosies remachadoras, alguna incluso hizo una gira vendiendo bonos de guerra y una película.

Cuando se hizo popular, el cartel de Miller superó a sus predecesoras, tomando su nombre y convirtiéndose en la Rosie the Riveter por excelencia.

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