Lidia Litviak, la rosa blanca de Stalingrado

Tiempo lectura: 4 minutos

 

Se acerca el 8 de marzo y como en febrero se han cumplido 70 años del final de la batalla de Stalingrado me apetece contarles quién fue Lidia Litviak. Para ponernos en situación:  en una ciudad remota a orillas del Volga, entre agosto de 1942 y febrero de 1943, millones de personas (Rattenkrieg, “guerra de ratas”, le llamaron los alemanes) se dedicaron con todo su empeño a matarse con fiereza. Y se les dio bien, muy bien. Las estimaciones más conservadoras superan con creces el millón de muertos, entre civiles y militares. La ciudad bautizada por aquel entonces con el nombre de Stalin, hoy Volgogrado, ostenta el honor de ser escenario de la batalla más sangrienta de la historia.

Todo ese horror dejó, como pasa siempre, algunos héroes famosos entre los vencedores, como Chuikov o Záitsev, al que le hicieron una película con Jude Law. Todos hombres. A Lidia creo que no le han hecho todavía una película, pero ella también fue una heroína en los campos de Stalingrado. O mejor en sus cielos, ya que ella era aviadora, se llamó Lidia “Lily” Litviak y pasó a la historia como La Rosa Blanca de Stalingrado.

Yo me acabo de enterar, pero Lidia Litviak es la más famosa piloto de caza de todos los tiempos: la primera mujer que abate un avión enemigo y la que todavía ostenta el récord de derribos. Es considerada un ‘as de la aviación’ y en mayo de 1990 recibió, a título póstumo, la distinción de Heroína de la Unión Soviética.

Durante la Segunda Guerra Mundial varios ejércitos cuentan con mujeres en sus filas. Pero mientras británicas o estadounidenses hacen labores de retaguardia, las soviéticas están en el frente junto a sus compañeros. Más que la convicción es la necesidad acuciante de personal y la determinación de las mujeres lo que lleva a los jerarcas soviéticos a consentir su participación en primera línea.

Pasión por volar

Lidia nace en agosto de 1921 y desde niña se siente atraída por la aviación. A los 14 años empieza a recibir clases de vuelo y al año siguiente ya pilota. Es una instructora de vuelo adolescente cuando queda impresionada por la hazaña de su compatriota Marina Raskova, primera mujer aviadora de la URSS, que en 1938, junto a  otras dos aviadoras, establece el récord femenino de distancia de vuelo sin escalas.

Marina Raskova

Por eso, cuando estalla la guerra y Raskova pone en marcha el Grupo de Vuelo Especial 122, solo con mujeres, Lidia quiere alistarse. En principio no lo logra, pero miente en su solicitud (engordando sus horas de vuelo) y es finalmente aceptada.

Cuando Lidia llega a la base de Engels, al norte de Stalingrado, su primera labor es de costura. Ustedes dirán “ya empezamos” pero no, lo primero que deben hacer  todas las reclutas es adaptar los uniformes porque no hay tallas para mujeres, y menos tan menudas menudas como Lidia. Tampoco botas de su número, por lo que tiene que rellenarlas con periódicos. Los asientos y los pedales de los cazas también deben ser adaptados por las mecánicas.

El entrenamiento en Engels es duro, de 12 a 14 horas diarias. En meses debían aprender lo que normalmente se hace en 2 años ya que se enfrentarían a aviadores y máquinas sin rival en aquel tiempo. De aquella escuela salieron 3 regimientos de combate formados solo por mujeres –aviadoras, mecánicas y personal logístico– el 586, 587 y 588. Lidia empezó en el primero de ellos pero pronto dio muestras de su extraordinaria habilidad y fue transferida a un regimiento de hombres, que tras las reticencias iniciales tuvieron que rendirse a la evidencia: Lidia era valiente y volaba como los ángeles.

Un lirio blanco

Como todos los pilotos, quiso dar personalidad a su yakolev y pintó un lirio blanco en su cabina. En los cielos de Stalingrado el lirio se confundía con una rosa, lo que le valió el sobrenombre. Una rosa blanca en medio del lodazal que era todo aquello. Le gustaban tanto las flores que siempre llevaba un ramo en su cabina, como quien pone un pequeño tiesto en la mesa de la oficina. Cuando tienes 20 años y estás metida en una locura (“tic,tac,tic,tac: cada 7 segundos muere un alemán en Stalingrado”, repetía sin cesar la radio rusa a sus enemigos) las flores pueden recordarte por qué haces lo que haces. No se, hablo desde fuera. Quizás es que una joven de 20 años siempre es una joven de 20 años, incluso en un infierno helado. Leo en Wikipedia:

Una vez, en Engels, hicieron salir a Lilya de la formación matutina. Llevábamos el uniforme de invierno, y ella había cortado los bordes superiores de sus botas altas de piel a fin de hacerse un fular para su traje de vuelo. Marina Raskova, nuestra comandante, le preguntó cuándo había hecho eso. Lilya contestó: «Durante la noche». Lilya quería vestir a su manera. Raskova le dijo que durante la noche siguiente, en vez de dormir, volviera a coser la piel en su sitio. […] Era muy extraño: había una guerra en marcha y esta rubia, esta chiquilla, estaba pensando en adornos para su traje. Me pregunté: ¿qué clase de piloto va a ser esta, si no le preocupa nada más que su fular y su aspecto?

Inna Pasportnikova, mecánica de Lídia, en A. Noggle y C. White: Un Baile con la Muerte: aviadoras soviéticas en la Segunda Guerra Mundial

Tras los primeros derribos Lidia se había ganado el respeto de sus compañeros y el miedo de sus enemigos. La batalla de Stalingrado acaba pero la guerra sigue, y el yakolev de Litviak continúa eliminando enemigos. Ya era un ‘as de la aviación’ (alcanzó 5 derribos) cuando se la asigna a un grupo de élite llamado okhotniki (cazadores por libre). En él los pilotos simplemente salían a volar y seguían sus instintos, sin tácticas preconcebidas.

Llevaba 12 derribos en solitario, había sido herida y abatida en 2 ocasiones cuando el 1 de agosto de 1943, durante la batalla de Kursk, tuvo una jornada de trabajo bastante cargadita. Hizo cuatro salidas en ese día. En la cuarta fue sorprendida por 8 aviones enemigos y nunca volvió. Tenía 22 años cuando hizo su último vuelo.

Ni su avión ni su cuerpo se pudieron recuperar. Su mecánica y amiga Inna Pasportnikova nunca la olvidó e inició una búsqueda que duró nada menos que 36 años. En 1979 recuperaron un cuerpo que podría ser el de Litviak, pero aquí las versiones son contradictorias. Tal vez siga volando escondida entre las nubes, ya sin necesidad de disparar a nadie.

Posts relacionados:

  • 10000
    Christine Granville, la mejor espía de la 2GMChistine Granville en realidad se llamaba Krystyna Skarbek. También se llamó Jacqueline Armand, alias Pauline. Krystyna/Chistine/Jacqueline era polaca y “la espía Favorita de Churchill”.  Pero tras la guerra, Gran Bretaña la abandonó. Inteligente, aventurera, testaruda y muy valiente, Chistine Granville…
  • 10000
    Arabel, una pareja de espíasQuienes la conocieron dicen que sin Araceli no hubiera sido posible Garbo, ella fue fundamental, sobre todo al principio. Es ella quien toma la iniciativa de ofrecerse a los ingleses para luchar contra Alemania.
  • 10000
    Orli Wald, “el ángel de Auschwitz”Orli Wald luchó toda su vida contra el nazismo. Primero en la clandestinidad, luego desde la enfermería de presos en Birkenau, lo que le llevó a ser conocida como "el ángel de Auschwitz". Salió de allí, pero a los 48…
  • 10000
    Fowler y Belmont, sobre el valorAhora los soldados no pasan un momento a registrar, viven allí. Desayunan, comen, cenan, se toman un café, hablan de sus novias mientras se fuman un pitillo. En fin, hacen vida a tres metros de distancia del armario donde Fowler,…

9 comentarios sobre “Lidia Litviak, la rosa blanca de Stalingrado”

      1. hola! amo a los aviones , una vez que me empezó a gustar el cielo nunca más me sentí segura en tierra.por más complicada que este la vida para un piloto ver el cielo es estar en casa y se está en casa al tocar el cielo ,aún con la mirada.me alegra haber encontrado tu blog y el valor que das a las mujeres, que hicieron cosas buenas ,marcando el camino para otras.desde buenos aires, hasta pronto.

        1. Muchas gracias por tu comentario Luciana, transmites bien esa pasión por volar. Lamentablemente las mujeres han sido injustamente invisibilizadas en la historia oficial. Este blog intenta rescatar historias y personajes olvidados (siempre desde el punto de vista de ‘Los Nadies’, que diría Galeano). Así que seguirán pasando por aquí mujeres. La mayoría admirables, y alguna que otra malvada.

  1. Admirable mujeres lastima que no les hicieron justicia, merecen ser reconocidas, también hubo un escuadrón norteamericano y jamás se habla de lo mucho que estas mujeres apoyaron.

    1. Muchas gracias Caro, por leer y por tus comentarios. Aquí seguiremos, siempre que podamos, con estos temas. Espero acertar más de los que te gusten.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.