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Hedy Lamarr, el glamour de la inteligencia

Tiempo lectura: 6 minutos

Hedy Lamarr actuó en unas 30 películas, junto a estrellas como Clark Gable, Robert Taylor o Spencer Tracy. También compartió reparto con alguna debilidad personal como George Sanders o John Garfield, y fue dirigida por gente como King Vidor, Cecil B. deMille o el gran Jacques Tourneur. Incluso hizo una película con el inclasificable Victor Mature como compañero de reparto, Sansón y Dalila (1949), su obra más famosa.  Pero no dejó de ser una estrella menor en aquellos años 40 que son al cine lo que el Renacimiento a la pintura. Se la nombró “la actriz más bella de la historia del cine”, pero aún no había aparecido Ava Gardner y ya sabemos como se las gastan los publicistas de Hollywood.

Efectivamente fue una actriz muy guapa y con clase en una época en la que mientras Europa se desangraba Hollywood enseñaba al mundo lo que era el glamour, pero no estaba en el olimpo de las estrellas, ocupado por mujeres como Rita Hayworth, Ingrid Bergman,  Lana Turner o Lauren Bacall. Ni siquiera en el mío particular: Gene Tierney o Gloria Grahame, fueron señales del cielo para indicarme que dejaba de ser un niño, relevo que luego tomarían señoras como Elisabeth Taylor o Ava Gardner. Y para actrices de carácter ya estaban Bette Davies o Katharine Hepburn. Hedy Lamarr no había sido para mí más que una sombra fugaz hasta que descubrí su mejor obra, su vida. En 2009 se preparaba un biopic sobre Hedy que parece haberse quedado en el limbo. Venga, anímense, estamos esperando.

Si quieren una película fascinante con desnudos, guerra, espías, sexo, huidas espectaculares, sistemas de guía de misiles, wifi y teléfonos 3G, sigan leyendo. Con ustedes, Hedy Lamarr.

Hedwig Eva Maria Kiesler nace el 9 de noviembre de 1914 como hija única de una familia judía de la alta sociedad vienesa, madre pianista y padre banquero. La niña es muy lista, dicen que superdotada, y estudia ingeniería pero con 19 años decide que quiere ser actriz y se larga a Berlín a trabajar con el ilustre director teatral Max Reinhardt. A gente de inteligencia normalita como un servidor siempre le impresionan estas cosas, como si Messi decidiera dejar el fútbol y dedicarse a la pintura, por muy bien que pintase.

Eva al desnudo

Y muy pronto la joven Eva (tres nombres son demasiados) entra en la historia del cine. En 1932, con 18 años, rueda en Praga la película Éxtasis, en la que protagoniza el primer desnudo del cine comercial. La veremos bañarse en un lago y recorrer la campiña como dios la trajo al mundo, pero con ombligo. Hay que decir que el director la engañó, le dijo que la filmaría en un plano general en el que no se le vería nada y luego usó teleobjetivo para que se le vieran algunas cosas. El típico director que ofrece papeles a las puertas de un colegio, vamos. En la misma película interpreta un orgasmo, con su cara en primer plano mientras un actor la besa. Para lograr más realismo, el director, que ya sabemos cómo las gasta, se escondió debajo de la pareja y le pinchó con un alfiler, con lo que su espasmo se convierte, en mi humilde opinión, en el primer orgasmo de la historia del cine sadomaso comercial, si es que existe la categoría. Lo de la niña de los Kiesler fue debutar a lo grande.

Los padres –gente de orden, no olvidemos que el padre era banquero– están escandalizados y pretenden meterla en vereda casándola a la fuerza con Fritz Mandl, una magnate de la industria siderúrgica que fabrica armas para alemanes e italianos. Lo dicho, gente de orden. La película ya trae el runrún del desnudo cuando se estrena en el festival de Venecia. Mussolini (perdonen que el párrafo se me llene con tanta gente de orden, no es culpa mía) se pide un pase privado para verla tranquilamente, supongo. Poco después se estrena en Viena, con los recién casados, toda la familia y el resto de la gente de orden austriaca en el patio de butacas. Un escándalo mayúsculo, como dios manda. Después de eso, Mandl trató, sin éxito, de borrar todas las copias.

A partir de ese momento su nuevo marido la secuestra. Cuando él sale la deja en casa bajo llave y solo le permite bañarse en su presencia. Eva aprovecha el encierro para acaba su ingeniería. En las ocasiones que salían, Mandl no se le despegaba ni un momento;  incluso la llevaba con él a sus reuniones de trabajo en las que se analizaban nuevos armamentos.

La huida

La obligación del preso es escapar y Hedy se empleó a fondo: sedujo a su criada (ella misma reconoce su bisexualidad) y ésta le ayudó a escapar. Con lo puesto y cargada de joyas para el viaje huyó a París en coche, perseguida por los guardaespaldas de su marido. De París a Londres, donde conoce a Louis B. Mayer y vende las joyas para pagarse un pasaje en el mismo barco en el que el dueño de la Metro-Goldwyn-Mayer vuelve a Estados Unidos. Durante el viaje lo convence y llega a América con un contrato para la metro y un nuevo nombre: Hedy Lamarr.

En Hollywood se hace un hueco durante los años 40, trabajando con algunos afamados actores y directores, pero poco más. Hay quien dice que su extraordinaria belleza y sensualidad le cerraron la puerta a su talento interpretativo, otros que no era lo suficientemente buena. La competencia era muy dura en aquellos tiempos y tampoco le ayudó su mal ojo para elegir papeles: descartó las protagonistas de Casablanca y Luz que agoniza, sin ir más lejos. También estuvo en los castings de Lo que el viento se llevó, pero no resultó elegida. Seguramente las películas ganaron con Bergman y Leigh, la carrera de Hedy desde luego que no. Su mayor éxito fue Sansón y Dalila, cortando la cabellera de Victor Mature. Su carrera se apagó en los 50, con una vida sentimental agitada basada en una moralidad muy particular; ella misma refiere en sus memorias, Ecstasy and Me, su ninfomanía . También se vio envuelta en algún escándalo debido a su cleptomanía. Murió en Florida en el 2000, con 87 años.

Una mente maravillosa

Os prometí que esta historia tenía espías, misiles y teléfonos 3G. La otra Hedy Lamarr, la que no se veía en la pantalla, era una mujer de una inteligencia fuera de lo común. Durante su matrimonio-condena no solo acabó ingeniería, sino que se paseó por los despachos donde se ideaban las armas que iban a usar los nazis en su locura sobre Europa. Oculta bajo su belleza, su mente científica se empapó de todos esos conocimientos. Tras su huida a los Estados Unidos no tuvo ninguna duda (de origen judío, era conocedora de las atrocidades nazis) en pasar esos secretos a los norteamericanos.

Cuentan que durante una de esas fiestas de Hollywood (más interesantes que muchas de sus películas) se le ocurrió una idea para el control de los torpedos escuchando a alguien tocar el piano. Ésa es mi Hedy. Casi me imagino la idea flotando en la fiesta, en medio de una maraña de “me estoy haciendo vieja”, “¿por qué este tío gana más dinero que yo?” o “Hoy creo que conseguiré tirarme a la rubia”.

La verdad es que Hedy, por sus conocimientos en telecomunicaciones y las reuniones a las que había asistido con su exmarido, era una experta en torpedos. Muy implicada en la guerra contra los nazis, su cabeza no paraba de indagar posibilidades de vencerlos. El problema de la tecnología con torpedos era conseguir controlar su lanzamiento sin que las frecuencias de radio fueran interceptadas por el enemigo. De su conversación con George Antheil, pianista y compositor, sale la idea de basarse en el mecanismo de los pianos para lograr un sistema en el que los torpedos se controlaran con frecuencias de radio en diferentes longitudes de onda que iban variando e impedían ser interceptadas. O como se diga. Ambos se pusieron a trabajar y el 11 de agosto 1942, día en que EE.UU. entró en guerra, le fue concedida la patente n° 2292387, que inmediatamente donó al gobierno americano para “un sistema secreto de comunicaciones”. El gobierno pasó bastante del tema porque: a) era una bella actriz de Hollywood, que ayudara a recaudar fondos y se dejara de inventar y, sobre todo, b) no existía todavía la tecnología para llevar a la práctica el invento.

Así quedó archivado hasta que en 1957 fue retomado por un ingeniero de la Sylvania Electronic Systems Division de Nueva York, ya con la tecnología disponible para que funcionara. Fue usado en 1962 durante la crisis de los misiles en Cuba y posteriormente en Vietnam.

Años después, los ingenieros informáticos se encontraban con el problema de conectar varios equipos de forma inalámbrica sin que se “enredaran” tantas líneas de datos. Y volvieron al invento de Lamarr, con lo que Hedy, “la mujer más preciosa de la historia del cine”, se convierte oficialmente en una pionera de la tecnología digital.  El sistema de espectro expandido y conmutador de frecuencias que inventó Hedy se sigue aplicando hoy día, lo está usando ahora mismo mientras me lee gracias al wifi y envía un mensaje a una amiga desde su móvil recomendando mi blog.  Háganlo por Hedy.

Vuelvan a mirar las fotos ¿A que ahora parece aún más bella?

9 comentarios sobre “Hedy Lamarr, el glamour de la inteligencia”

  1. Hola Miguel y demás seguidores del blog:
    No conocía tantos detalles de la vida de esta actriz… ¿quien dijo que las guapas tienen que ser tontas? Realmente era un bellezón y con un CI privilegiado, pero… tanta belleza e inteligencia juntas y revueltas, la ayudaron a ser más feliz? Tengo mis dudas… guapa actriz y destacada ingeniera… dos personas en una! Compatibles?…
    Petons per a tothom!

    1. Hola Gemma,

      Muchas gracias por leer y comentar. No creo que la felicidad tenga nada que ver con que fuera o no guapa. Sufrió un secuestro de su marido siendo muy joven y casada a la fuerza, y eso supongo que le marcó, pero luego creo que debió tener buenos momentos. No me da la sensación de que haya tenido una mala vida teniendo en cuenta las circunstancias. En fin, no se.
      Tampoco veo ninguna incompatibilidad entre ser una actriz guapa e ingeniera. Aunque en todas las personas destaque un talento no veo por qué no se pueden tener dos. La belleza física es otra cosa, no hay ningún merecimiento, es pura cuestión de suerte, se tiene o no se tiene. Eso sí, acompañada de otra virtudes (en este caso la inteligencia) se potencia. Una sonrisa inteligente es mucho más bella que una boba. Al menos para mí.

  2. no siempre es cierto lo de belleza hueca,y otro ejemplo es el de rubia tonta. ademas de guapa e inteligente era una mujer con clase.excepcional

    1. Claro que no es siempre cierto lo de la belleza hueca. De hecho el post va sobre la belleza y la inteligencia en una sola persona. Hay muchas mujeres y hombres así.
      Pero tb hay personas bellas y bobas. La belleza es un valor social y hay gente que vive, y bien, sólo de eso. No lo critico, supongo que cada uno/a hace lo que puede.

  3. Buenas Tardes: Yo creo que el estúpido machismo (tanto de hombres como de mujeres) ha hecho perder u ocultar muchas mentes brillantes, por ejemplo todos han escuchado sobre Neil Armstrong pero casi nadie sobre Margaret Hamilton y sin ella, el no hubiese podido pisar la Luna ( por lo menos no en ese entonces). Saludos cordiales.

    1. Totalmente de acuerdo, Juan. Aparte de lo esencial, que la justicia: todos y todas somos iguales, si solo nos pusiéramos en el sentido práctico del asunto es absurdo prescindir de la mitad del talento, el esfuerzo y la inteligencia de una sociedad.
      Aquí en este blog intento rescatar nombres de mujeres un poco olvidadas, la mayoría son un ejemplo a seguir, algunas otras la verdad es que no. Si te das una vuelta encontrarás historias increíbles.

  4. Muy bella, muy inteligente, pero no podía ser perfecta. Cómo madre fue mejor mi perra, ya que abandonó a su hijo adoptivo James y sus otros dos hijos se criaron entre internados y nodrizas. Su inteligencia no le permitió superar un problema de cleptomanía, ya que en 1966 y 1997 fue a tribunales acusada de cargar cosas de las tiendas sin pagar. Su personalidad, narcisista la llevó a vivir sus últimos días en quirófanos tratando de reconstituir la belleza de su juventud y a lo anterior se debe acotar que su profusa imaginación no permite aún determinar que cosas de su biografía son realmente verdad y qué parte mentiras. Su inestabilidad emocional es probable mente el detonante de los 6 matrimonios fracasados….En mi opinión fue la primera actriz, muy audaz , que realizó un desnudo y un orgasmo en los comienzos del cine.

    1. Hola Benjamín. Si leí sobre su cleptomanía y algo sobre sus hijos, pero no era el tema del post, además de que para temas tan personales necesitan conocer mucho mejor al personaje). Mi interés principal estaba en su profesión de actriz y sobre todo en su aportación a la ciencia y la tecnología. Porque, aparte de actriz, la señora inventó el wifi (o la base del wifi, si prefieres).

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