Hazte pastafari, la iglesia del Espagueti Volador

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7 min de lectura aprox.

Espagueti volador, pastafarismo, iglesia pastafari, Monevol

Al principio fue la Palabra, y la Palabra fue Arrrgh!!  (Pirático 13:7)

Me estoy pensando lo de hacerme pastafari. Aunque desde hace tiempo soy un subgenio convencido y adoro a Bob Dobbs, no soy dogmático y sí muy dado a la duda.  Y el pastafarismo me está convenciendo. Cuando el Monstruo de Espagueti Volador (Flying Spaghetti Monster, FSM, en inglés), te toca con su “apéndice tallarinesco” no es fácil resistirse.

Además, tal como dice su propio libro sagrado, puedes probar el pastafarismo durante 30 días y “si no te gustamos, tu antigua religión probablemente te acogerá de nuevo”. Todo ventajas.

El premio final no es desdeñable. El soso cielo cristiano fue superado por Mahoma con sus uríes y demás, vale. Pero es que el cielo pastafari está formado por volcanes de cerveza que se pierden  más allá de donde alcanza tu vista, y una fábrica de bailarines y bailarinas de striptease.

Hazte pastafari, que seguro que estás de acuerdo con  una premisa básica enunciada por su profeta Bob Henderson en su primera epístola:

¿Qué es lo que defendemos? Todo lo que es bueno ¿A qué nos oponemos? A todo lo que no es bueno.

Espagueti volador, pastafarismo, iglesia pastafari, MonevolEl nombre impronunciable de dios

Aviso inicial: para el pastafarismo el verdadero nombre del Creador es un misterio. La Iglesia Pastafari española ha convenido en llamarlo MEV o Monesvol en una traducción castellana del original inglés. Pero ojo, ni el inglés ni el español son nombres auténticos, solo para ir tirando.

Su verdadero nombre es tan bello que es impronunciable y, por la gracia de MEV, mataría a cualquiera que lo intentase decir. En realidad mataría a cualquier ser viviente en un radio de 6.534 kilómetros, que se duplica si tratas de escribirlo o mecanografiarlo. La razón profunda de este hecho es que a Monesvol le da mucha risa hacer cosas así.

El creador, como todo dios que se precie, es un ser invisible e indetectable aunque se le suele representar como una gran bola de espagueti con albóndigas. Doy fe de que su contemplación concentrada durante tiempo prolongado puede llevar a una sensación de vacío en el estómago y a una profusa salivación, síntomas claros de su fuerza mística.

Y vuelvo a avisar, que no se diga: todo ser humano, creyente o no, es tocado por el monstruo a lo largo de su vida por medio de sus apéndices tallarinescos. Seguro que lo has notado alguna vez. En la sonrisa de un niño, por ejemplo.

Evangelio Pastafari

La doctrina del pastafarismo está respaldada por La Verdad que el espaguetti volador le reveló a Bob Henderson en 2006 y que se convirtió en la biblia pastafari: El Evangelio del Monstruo de Espagueti Volador.

Hasta ahora no he tenido tiempo de leer el texto sagrado (que pueden consultar aquí) así que solo puedo hacerles un resumen de los highlights. En el libro se relata la creación del mundo por MEV después de una gran borrachera, lo que explica sus imperfecciones de una forma mucho más convincente de lo que lo hacen otras religiones. También nos cuenta cómo creó al hombre y a la mujer y el Huerto de los Olivos del Paraíso, que posteriormente inundó a causa de un accidente de cocina.

Pero el núcleo del evangelio son los mandamientos que Monevol le entregó en unas tablas de piedra al pirata Mosey un día que éste se encontraba en el Monte Salsa. En un principio eran 10, pero a Mosey se le rompieron dos en el trayecto lo que, según Henderson, explica el carácter laxo en cuanto a moral de los pastafaris.

Mosey los compartió con su tripulación y a partir de ahí se extendieron. Por eso el pastafarismo adora a los piratas, el pueblo elegido, y sus fieles se visten como tales los viernes, su día sagrado. El profeta Henderson ha probado con datos que el calentamiento global y otros desastres naturales son consecuencia del descenso del número de piratas desde el siglo XIX .

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Los 8 “realmente preferiría que no

El cuerpo de doctrina pastafari se basa en 8 mandamientos. El nombre de mandamientos es de Mosey ya que Monesvol prefirió enunciarlos siguiendo la fórmula “realmente preferiría que no. En ellos se nos dan la guías de conducta respecto a la comida, el sexo, el trato con otras religiones y las formas de adoración.

Los ocho mandamientos pastafari son profundos y muestra de la omnímoda sabiduría del Espagueti Volador.  Los pueden consultar en el Evangelio o también aquí.  Para no aburrir sólo destacaré mis favoritos.

I. Realmente preferiría que no actuaras como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando describas mi tallarinesca santidad. Si alguien no cree en mí, no pasa nada. En serio, no soy tan vanidoso.

II. Realmente preferiría que no usases mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar, o… ya sabes, ser malo con los demás. Yo no requiero sacrificios, y la pureza es para el agua potable, no para la gente.

IV. Realmente preferiría que no te satisficieras con conductas que te ofendan a ti mismo, o a tu compañero amoroso mentalmente maduro y con edad legal para tomar sus propias decisiones. Respecto a cualquier otro que quiera objetar algo, creo que la expresión es “jódete”, a menos que lo encuentren ofensivo, en cuyo caso pueden apagar el televisor y salir a dar un paseo, para variar.

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Yo creo que voy a probarlo esos 30 días. Tocaré mi cabeza con el símbolo sagrado, un colador de espaguetis, y me colgaré mi cruz con el tenedor dentro. Y lo haré con respeto a la creencias de todo dios. Como se dice en el vídeo del final de la entrada: “Tú tienes tus propias teorías infundadas, yo tengo las mías”. Y oye, tan amigos. Ramén.

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Y todo esto viene de…

En 2004, el Consejo de Educación de Kansas ordenó a las escuelas de dicho estado que en las clases de biología dedicaran el mismo tiempo a enseñar la evolución darwiniana que la teoría del diseño inteligente. Ésta última es el nuevo nombre del creacionismo de toda la vida. Con el nuevo nombre se le quiere dar una pátina científica.

Ante eso, Bobby Henderson, licenciado en Física en la Universidad de Oregón, publicó una carta abierta protestando por la decisión y reclamando que entonces las horas se repartieran entre ambas teorías y una tercera creada por él, el pastafarismo, basada en un dios creador con forma de enorme bola de espagueti con albóndigas.

Fue un bombazo en Internet que luego se extendió a los medios tradicionales. Así se inició el pastafarismo como una ‘religión’ que parodia las argumentaciones de los creacionistas. Y que sobre todo defiende dejar la religión fuera de los colegios públicos.  También defiende el sentido del humor, que no tiene tantos valedores como parece.

Aquí un ejemplo:

El argumento cosmológico del MVE (estilo Kalam)
Premisa 1: la existencia de todo lo que comienza a existir tiene una causa. Premisa 2: el universo comenzó a existir. Premisa 3: por lo tanto la existencia del universo tiene una causa. Premisa 4: como no hay una explicación científica que pueda elucidar la causa del origen del universo, esta causa debe ser sobrenatural, o sea el universo fue creado por un dios. Conclusión: por lo tanto, un dios existe.

Premisa 5: los dioses siempre han creado a los humanos a su propia imagen y semejanza. Premisa 6: el cerebro de los humanos parece una fuente de espaguetis. Conclusión 2: por lo tanto, el Monstruo Volador de Espagueti es el único Dios verdadero.

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Y, finalmente, sacado de naukas, un video enfocado también hacia el público estadounidense, respecto al debate entre evolucionistas y creacionistas.

Todo por el mismo precio. Estoy que lo regalo, oiga.

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5 pensamientos sobre “Hazte pastafari, la iglesia del Espagueti Volador”

  1. Buenísimo Miguel. Plantéate seriamente postular a miembro de Los Esforzados; seguro que, de conocer esta excepcional teoria teo(lógico?)-espiritual se habrían adscrito fervorosamente. Es más, los propongo como apóstoles inconscientes. Gracias por el buen rato que me jas hecho pasar (sin mariconadas, eh?).

    1. Muchas gracias Pep. Joder, lo de Los Esforzados son palabras mayores, no soy digno de tal honor, ni siquiera de postular a él. Mi admiración por ellos es superior a la que tengo por Bob.
      ¡¡Viva Francia !!

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