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Grace Fryer y «las chicas del radio»

Tiempo lectura: 5 minutos

Estamos en 1920 y Grace Fryer todavía no sabe que es una más de las chicas del radio. Se gana la vida trabajando en una fábrica en Nueva Jersey, la US Radium. La Primera Guerra Mundial ha incorporado a numerosas mujeres al trabajo en las fábricas.

El de Fryer y sus 70 compañeras consiste en pintar las esferas de los relojes con una pintura especial que los hace luminiscentes en la oscuridad. Un avance técnico incorporado por el ejército estadounidense en la Gran Guerra que, tras la misma, está teniendo un gran éxito comercial. El negocio va sobre ruedas para la empresa. Para ellas será una pesadilla mortal. Y no es una forma de hablar.

Undark, una pintura letal

Es un trabajo de precisión en el que para mantener la punta del pincel lo más fina posible la pasan por sus labios. En su momentos más relajados las chicas no pierden ocasión de jugar con la pintura, y pintan sus uñas y sus dientes para divertirse en la oscuridad. El polvo que flotaba por el taller también convertía en luminosos sus cabellos, rostros y manos.
Undark, una pintura altamente radioactiva
Para ellas es un juego inocente. No saben que la pintura, llamada Undark, está compuesta principalmente por sales de radio, elemento descubierto por Marie Curie en 1898. El radio es extremadamente radioactivo, un millón de veces más que el uranio.

Ellas no saben nada de todo eso, pero la dirección de la empresa sí conoce la composición de Undark y su peligro para la salud.
La prueba es que sus directivos y científicos evitan toda exposición y toman las medidas de protección a su disposición. La propia US Radium difunde entre la comunidad médica los efectos nocivos del radio.

Mientras eso ocurre en la planta noble, en la cadena de montaje los supervisores recomiendan expresamente el letal método de afinar los pinceles con la boca.

Al poco tiempo a las chicas se les empiezan a caer los dientes y la mandíbula se les infecta entre terribles dolores. Luego necrosis y muerte irremediable.

Se estima que por los pinceles de US Radium pasaron unas 4.000 chicas del radio, aunque se desconoce el número total de afectadas que murieron por una intoxicación que en 1925 las autoridades médicas del condado de Essex, Nueva Jersey, ya habían identificado como causada por el radio. Dicho estudio se silenció. Pero, cuando enfermó, Grace Fryer no quiso dejar correr el asunto.

Las chicas del radio en los diarios

No se si el reloj de la justicia es flourescente en la oscuridad, lo que está claro es que corre a diferente velocidad según de quién se trate. En 1922, Grace ha dejado la US Radium y trabaja como cajera en un banco cuando empieza a notar los terribles síntomas. Los médicos le dan el diagnóstico: su anterior trabajo la está matando.

Fryer contacta con la empresa para que avisen a sus trabajadoras del peligro, pero ya se sabe que la gente importante suele estar muy ocupada y Grace no recibe ninguna respuesta. En US Radium siguen con los pinceles en la boca.
radium girls, prensa durante el juicioIntenta localizar a sus excompañeras, pero no es fácil. La mayoría de las que encuentra están en fase terminal, otras ya habían fallecido. Al final consigue que otras cuatro excompañeras (Edna Hussman, Katherine Schaub, Quinta McDonald y Albina Larice) se unan a su causa para denunciar el tema.

La prensa empieza a interesarse. La enfermedad de las cinco chicas es muy llamativa y eso siempre causa alboroto. Es en ese momento cuando la prensa las bautiza como Las chicas del radio.

Batalla judicial

En 1927 consiguen que un joven abogado, Raymond Berry, inicie los trámites para una demanda contra la empresa. Por el camino ya han muerto algunas de las cinco demandantes y muchas de las otras radium girls.

En la desigual batalla judicial hay informes independientes encargados por la empresa que exculpan a la manipulación del radio de la enfermedad de las chicas y la achacan a otras causas como la sífilis.

Exculparse difamando al adversario es una táctica muy vieja. Otra estrategia de US Radium, con conexiones al más alto nivel tanto en la judicatura como en el gobierno, es ralentizar las manecillas de la justicia.

katherine schaub, radium girls
Katherine Schaub, una de las 5 demandantes. Empezó a notar los síntomas en otoño de 1923 y murió por envenenamiento de radio en 1933, con 31 años.

En enero de 1928 empieza el juicio. En abril, una Grace que ya no conserva los dientes, no puede caminar y precisa ayuda para sentarse, tiene que escuchar como el juez decide suspender la causa hasta septiembre porque varios testigos de US Radium no están disponibles, están en Europa disfrutando de sus merecidas vacaciones.

Inhumano, injusto y cruel

Este hecho desata la ira de la prensa, entre quienes destaca Walter Lippmann que tacha el proceder del juez de “inhumano, injusto y cruel y aboga por una justicia “rápida, simple y directa” en un caso como este.  El clamor popular consigue que todos se pongan las pilas y a principios de junio se llega a un acuerdo extrajudicial.

Así, la extenuante batalla legal acabó cuando la empresa se comprometió a pagar las costas del juicio, los gastos médicos – 100.000 dólares; Berry había pedido 250.000– y una pensión anual vitalicia de 600 dólares a cada una de las afectadas. El evenenamiento en serie salió barato.Tal vez hubo gente en US Radium que cobró bonus por rendimiento ya que la dilación del proceso ahorró miles de dólares a la empresa en indemnizaciones. La mayoría de la ‘chicas radioactivas’ había muerto por entonces y el resto no tardaría.

Radium girls (chicas del radio) en una fábrica de Otawa, Canadá
«Pintoras de radio» en una fábrica de Otawa

Grace Fryer falleció en 1933, pero al menos su muerte y la de sus compañeras no fue en vano. Tras 10 años de lucha, su perseverancia consiguió que el Congreso de los Estados Unidos aprobase años después una ley en la que se reconocía que todas las enfermedades laborales deben ser indemnizadas.

El daño a su reputación acabó con US Radium, aunque el radio siguió usándose para hacer pintura fluorescente hasta finales de los 60.  Eso sí, con fuertes medidas de seguridad en su manipulación.

Los derechos nunca se regalan

Casos como éste de las chicas del radio  –o como el de la huelga de La Canadiense, por ejemplo– deberían ser obligatorios en las aulas y aparecer más en los medios. Estas historias nos enseñan de dónde venimos y lo que muchas personas han tenido que sufrir para estar donde estamos.

Cada día se nos olvida que nada ha sido gratis. Los derechos laborales, ahora en retroceso, los han conseguido gente como Grace Fryer y otros tantos hombres y mujeres anónimos, no la benevolencia o caridad de los poderes económicos y políticos.

 

Siguiendo con los agradecimientos, quiero dar las gracias a mi amigo Manuel Domene, periodista especializado en estos temas, que es quien me ha dado a conocer la historia de ‘las chicas del radio’.
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22 comentarios sobre “Grace Fryer y «las chicas del radio»”

  1. Hola, acabo de descubrir el blog y me resulta de lo más interesante que he visto en mucho tiempo, gracias por compartir estas historias.

    1. Jo Douglas, me abrumas. Muchas gracias. Como le decía a Nuria arriba me da mucho ánimo para seguir dando la lata. Espero estar a la altura en las próxima y que las disfrutes.

  2. Gracias por el artículo. Justo hoy acabo de ver un documental sobre éste tema y he quedado tan impactada que he tenido que fisgonear online lo que pudiera encontrar. Tienes razón, cosas como ésta tendríamos que saberlas todos y tristemente han tenido que pasar cosas terribles para que tengamos los derechos que tenemos hoy y cada día van menguando más 🙁 De nuevo gracias por la información!
    marta.

    1. Gracias a ti Marta por interesarte y pasarte por aquí. Yo en lo poco que puedo intento dar a conocer estas cosas porque me parece fundamental saber de donde venimos. Eso nos ayuda a saber quiénes somos de verdad, no quienes nos dicen otros que somos.
      A algunos no les interesa la historia porque así es mucho más fácil inventar el presente y vender, con mucha desfachatez, una regresión a siglos pasados como algo ‘moderno’. Nos van a ‘modernizar’ para que volvamos a pasar lo que sufrieron estas mujeres.
      Gracias de nuevo, tu comentario anima a continuar.

  3. Excelente artículo. Enhorabuena.
    «Las chicas del radio» suponen una historia paradigmática sobre la utilidad de la ignorancia científica para la «buena marcha de la economía».
    Hace poco pude ver un pedacito de un documental en televisión (creo que en la 2 de tve) que trataba este tema pero no pude averiguar el título ni la autoría. Es posible que sea el que comenta marta. Agradecería que alguien publicara la referencia si la conoce. Me gustaría utilizarlo, además de este artículo, para mis clases de física.

    1. Muchas gracias José Luis. Tienes razón y nos engañaríamos si pensáramos que ahora mismo no sigue ocurriendo en algún lugar, con algún otro elemento.
      la intención de difundir una historia como ésta es decir a quien la lea que «la buena marcha de la economía», como tú dices, ha de ser una herramienta para vivir mejor, y no un fin en sí mismo, como se nos dice a diario. También recordar de dónde venimos y homenajear a valientes como Grace, que nos han hecho la vida un poco más fácil. Un recuerdo necesario en momentos en los que a los derechos se les llama ‘privilegios’, que parecen concedidos por obra y gracia del espíritu santo.
      Lo siento, no conozco el documental más que por vuestras referencias. También animo a quien pueda dar señas de él, me gustaría verlo.
      Gracias de nuevo.

    1. Espero que lo hayan tratado con más respeto del que suelen en ese programa. Este caso sí es real, por el resto no apostaría

  4. Es un día adecuado para recordar esta lamentable historia, e insistir, como tú haces, que en las conquistas sociales hay que seguir avanzando porque, en caso contrario el retroceso se hace inevitable.

    1. No dejan de asombrarme las atrocidades sufridas por infinidad de personas ya sea por ignorancia (en el verdadero sentido del término como sinónimo de desconocimiento de un tema, no en forma despectiva), o porque la extrema necesidad no les daba opción, casi siempre para beneficio de inescrupulosos. Desconocía este hecho de la historia, gracias por difundirla.

      1. Muchas gracias, Luis Alberto, por leer y comentar. Y te las doy también de parte de Manel, que es quien me la dio a conocer y, por tanto, el ‘culpable’ de que esté aquí escrita.

    2. Gracias Manel. Tienes toda la razón, y creo que no se valora lo suficiente el esfuerzo invertido en conseguirlas. Hay que estar vigilantes siempre y, como mínimo, reconocer la lucha de las personas que nos allanaron un poco el camino.

  5. Gracias por la información!terrible historia que estoy descubriendo en estas semanas
    ..estoy juntando información… ya que no pude comprar el libro Las Chicas Del Radio…
    Soy actríz y voy a hacerles un pequeño homenaje en una obra de teatro !

    1. Muchas gracias por leer y comentar. Y me alegro de que pongas en marcha esa obra, una buena idea. Es una historia que tenemos que difundir, hay que agradecer a todas aquellas mujeres que lucharon para que nosotros ahora estemos, aunque sea, un poquito mejor.
      Espero que sea un éxito y que tu obra inspire a otras tantas mujeres, y hombres.

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