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Cuando Estados Unidos invadió Rusia

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8 min de lectura aprox.

Los planes militares no siempre salen bien. Pero si ni siquiera existen, el asunto seguro que saldrá mal. Que se lo pregunten al general Graves. Desconozco si el 20 de agosto de 1918, recién desembarcado en Vladivostok,  William Sidney Graves pensaba que acababa de entrar en la historia. Estados Unidos había decidido invadir Rusia y él comandaba la expedición.

Lo que sí sabía Graves es que acababa de desembarcar al mando de los regimientos 27 y 31 de infantería de los Estados Unidos, unos 9.000 hombres en total.  O sea, con una mano delante y otra detrás si el objetivo era invadir Rusia. 

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William Sidney Graves

Aunque tal vez el objetivo era derrocar a los bolcheviques, vigilar a los británicos y a los japoneses, ayudar a unos soldados checos, o vaya usted a saber. 

El único plan que se le había proporcionado era un documento de siete páginas, llamado El Memorando, redactado por el presidente Woodrow Wilson. En él se divagaba sobre política, sin rastro de estrategia, logística, implicaciones o consecuencias de la acción. Un despropósito que apenas ocupa un breve en la historia. ¿Para cuándo la película? Una especie de remake de Sopa de Ganso basada en hechos reales.

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Woodrow Wilson

En honor al general Graves hay que dejar claro que era un profesional que en medio del sainete intentó comportarse con cordura, teniendo en cuenta además que, cuando el secretario de guerra estadounidense le entregó el famoso memorando en la estación de Kansas City poco menos que se disculpó por la faena. Le vino a decir algo como “invade Rusia pero sin que se note mucho; y no te metas en líos. 

Aquello fue un lío impresionante con la revolución bolchevique en el centro.

Los motivos

Todas las acciones militares necesitan un motivo y una excusa. A veces –pocas– incluso coinciden.  En este caso, el envío de las tropas estadounidenses tenía dos excusas: recuperar las armas que se habían donado a Rusia una vez ésta había firmado la paz con Alemania y recoger a unos soldados checos aliados contra Alemania para retornarlos a la batalla en Europa. El motivo real: derrocar al gobierno bolchevique para retornar a Rusia a la guerra y eliminar el mal ejemplo de una revolución socialista.

El tablero

Si el objetivo se presumía ambicioso, la situación del tablero eran tan caótica que al general William S. Graves no se si le dio tiempo a asimilarla. A ver si soy capaz de explicarla. 

Los bolcheviques de Lenin se habían hecho con el poder en octubre de 1917 y más pendientes de consolidar la revolución que de otra cosa firman la paz con Alemania en Brest-Litovsk el 3 de marzo de 1918. Hay una guerra civil en Rusia. El Ejército Rojo de  Trotski libra una batalla contra el Ejército Blanco, al mando del almirante Alexander Kolchak, que quiere volver al zarismo. Formando parte de ese ejército blanco estaban los cosacos de Grigori Semiónov, que pasaban bastante de Kolchak porque lo suyo era más robar, violar y saquear que derrotar a Trotski. 

Pero no solo una parte de los rusos están contra la revolución, también quieren derrocarla franceses e ingleses. Por si fuera poco aparecen los japoneses, que desembarcan más de 70.000 soldados, a ver si pillan cacho en la confusión.

Semiónov con Graves (sentados, de izquierda a derecha)

La legión checa

A todos estos hay que añadir un contingente de soldados checos que empezaron la guerra como aliados del zar contra Alemania y Austria, de la que querían independizarse. Los checos eran la excusa. Estaban perdidos en Siberia y había que rescatarlos utilizando el ferrocarril transiberiano. 

legión checa-siberia-primera guerra mundial-revolución rusaPero cuando el general Graves llega a Rusia ve que los checos no solo andan a su aire por Siberia sin mucha necesidad de rescate sino que controlan partes de la línea del ferrocarril y la propia ciudad de Vladivostok, donde los americanos habían desembarcado para salvarles. Toda una aventura, la de La legión checa, que puedes ampliar aquí. 

El general Graves desembarca en Vladivostok

Otro detalle tuvo que hacer sospechar al general Graves sobre los verdaderos motivos de su viaje: los presuntos barcos para evacuar a los checos nunca llegaron al puerto.

Así que el general Graves está en Vladivostok con un plan de acción que no sirve ni para calentarse con una hoguera (7 folios) en una zona con muchos ejércitos diferentes. Como un Risk masivo. Hacia donde se moviera existía peligro de confrontación. Graves, militar disciplinado y muy profesional, siguió el único consejo que le habían dado antes de partir: evitó problemas y no hizo nada. 

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Soldados de los Estados Unidos desfilando por Vladivostok

Sus soldados se quedaron custodiando edificios vacíos alquilados por su gobierno a terratenientes rusos y confraternizando con las siberianas en los ratos muertos. Aunque para ser justos tuvieron un enfrentamiento con los bolcheviques en septiembre que se saldó con algunas bajas.

Recapitulando, esto es un Bolcheviques vs Resto del mundo.  Solo que el resto del mundo juega con muchos balones diferentes. Por una parte los occidentales: franceses (1.000 efectivos), británicos (1.6000) y americanos se vigilan entre sí. Por otra parte están los japoneses (72.000). Los checos van a su bola, aunque algunos apoyan al ejército blanco que a su vez se divide entre los de Kolchak y los cosacos de Semiónov, que también van a su bola y que tienen un pacto con los japoneses. 

Por lo visto también había soldados polacos, pero no quiero enredar más las cosas: hagamos como si no estuvieran. Aquello era un anuncio de Benetton pero de mal rollo, con tiros de los que matan. 

Alemania firma el armisticio

A todo esto la recién nacida República de Weimar decide complicarle aún más la vida al bueno del general Graves. Alemania firma el armisticio, poniendo fin a la I Guerra Mundial el 11 de noviembre de 1918. El 17 de noviembre, el líder blanco Kolchak se autoproclama, en la remota ciudad siberiana de Omsk, Gobernante Supremo de todas las Rusias. Con toda la humildad. 

Las tropas occidentales son sus aliadas y Kolchak le da al general Graves algo que hacer: vigilar ciertos sectores del transiberiano. En cumplimiento de su deber el general norteamericano tiene que custodiar envíos de armas occidentales para los zaristas de Kolchak y es atacado por los cosacos de Semiónov. Ahí tenemos a los soldados americanos, perdidos en Siberia y atacados no solo por su enemigo bolchevique sino también por sus presuntos aliados cosacos. 

Almirante Kolchak

Graves se fue a Omsk para ver Kolchak, tal vez para que le explicara de qué iba todo esto. Llega justo a tiempo para ver como El Supremo (el apelativo es del propio Kolchak) abdica en favor del cosaco Semiónov. En el teatro de operaciones se abren y cierran más puertas que en un vodevil.

En este punto ustedes dirán: ¿Y los checos, qué? Pues los checos, están hartos ya de Siberia. Además, se han dado cuenta de que los bolcheviques llevan las de ganar. Así que desertan del ejército blanco y secuestran a Kolchak, entregándolo a los bolcheviques (junto con grandes cantidades de oro del zar que poseían) a cambio de permiso para salir del país. Confirman lo que desde el principio parecía evidente, los checos eran los que menos ayuda necesitaban allí.

Sin gloria, pero sin pena

Sin Kolchak, con unos cosacos incontrolables y con el Ejército Rojo cada día más dueño del país, el presidente Wilson tuvo que reconocer que él no iba a pasar a la historia por derrocar al régimen soviético. En marzo de 1920 los últimos soldados norteamericanos abandonan Vladivostok. Las cifras hablan de 137 muertos en combate y otros 200 por accidente o enfermedad. Al menos un centenar de ellos aprovecharon el viaje y se casaron con mujeres rusas. No hubo gloria pero Graves intentó minimizar en lo posible la pena.

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31 regimiento de infantería cerca de Vladivostok

El general William S. Graves se retiró en 1925 y escribió un libro sobre esta aventura, supongo que para intentar entender algo. 

Aunque, si lo importante es participar, al general Graves y a sus subordinados les cabe el honor de ser los únicos soldados estadounidenses que han ocupado suelo ruso y volvieron para contarlo. 

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5 pensamientos sobre “Cuando Estados Unidos invadió Rusia”

  1. 13 de Marzo del 2014.

    “El Blog Insostenible”. Saludos…, estoy buscando Información sobre la República de Rusa, debido a los acontecimientos actuals. Porque sabía, que es Estado Ruso, fue Invadido y Atacado desde hacía mucho antes. Y fue, cuando el Imperio Sueco, y hacia el “Año 1709…aprox. En aquél tiempo, Gobernaba y estaba de Rey; “Carlos XII”. Y la Guerra se decidió en una Famosa Batalla de Poltava en el mismo año, antes señalado. Y donde fué el final del Imperio Sueco, y la Ascensión de la Gran Tierra Rusa!.

    ¡Gracias por su “Artículo y Fotos”.

    Muy Agradecido Aníbal “Revolución”

  2. Gracias por el comentarios Aníbal. Invasiones y guerras ya había sufrido Rusia antes, claro, como todos los países, lamentablemente. Sin ir más lejos, la Grande Armée de Napoleón.
    Pero me pareció curioso y poco conocido que una vez Estados Unidos invadiera Rusia. Y ya si lees los detalles, la cosa se pone de película cómica, si no fuera porque moría gente (comparando, no mucha) de verdad.

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