Archivo de la categoría: Mucho cerdo y poca corralina

Abraham Gancwajch y el Grupo 13

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Todos sabemos que las situaciones desesperadas –y en eso el Holocausto rompe el medidor– colocan a las personas ante decisiones complejas. En este blog hay una sección, la zona gris, que reflexiona sobre ello. Pero la historia de hoy sobre Abraham Gancwajch, el Grupo 13 y el gueto de Varsovia no irá en dicha sección. 

Sobre algunos personajes de esa zona gris, como Benjamin Murmelstein, por ejemplo, cabe la duda: eran también víctimas y se enfrentaban a tener que elegir entre dos males. Sobre Gancwajch parece que hay unanimidad: es una de las figuras más ruines y despreciables de Varsovia. Y, probablemente, de toda la guerra.

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Los experimentos del doctor Cameron

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El doctor Cameron nació en 1901 en Escocia y fue un célebre psiquiatra. Tras unos pocos años ejerciendo en Glasgow, cruzó el océano. Trabajó en hospitales y centros de investigación de Canadá y Estados Unidos, país donde consiguió la nacionalidad. 

Formó parte del tribunal médico de Nuremberg  y, años más tarde, se convirtió en  Presidente de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría  (APA) y el primer presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría. Una eminencia, en la cima de su profesión.

Y un torturador. 

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El gen rojo de Vallejo-Nájera

Tiempo lectura: 5 minutos

 

El psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera tenía un sueño, y persiguió ese sueño sin importar los obstáculos. Se mostró proactivo, dio su mejor versión, en la confianza de que todo al final saldría bien si perseveraba y se alejaba de los cenizos que pensaban que no lo conseguiría. El sueño de Vallejo-Nájera era descubrir el gen rojo. 

No lo consiguió, pero dejó un ejemplo.

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Hillsborough, tragedia + infamia

Tiempo lectura: 6 minutos

El 27 de abril de 2016 se cumplió un nuevo capítulo oficial en la infamia que se vivió tras aquel terrible partido de fútbol en  Hillsborough, el 15 de abril de 1989.  Esta vez en sentido positivo. Un jurado determinó que la muerte de 96 seguidores del Liverpool el 15 de abril de 1989 fue un “homicidio involuntario” causado básicamente por la incompetencia policial.
Con la sentencia se hacía oficial en los tribunales una verdad ya aceptada, sobre todo desde que empezaron a filtrarse informes policiales y en 2012 el primer ministro David Cameron admitiera públicamente que la policía amañó pruebas para ocultar sus fallos y culpar a las propias víctimas.
Un  triunfo de la verdad  que ha necesitado de la perseverancia  contra viento y marea de los familiares de las víctimas durante 23 ó 27 años, según se mire.
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Silencio

Tiempo lectura: < 1 minuto

Je suis ParisLos que han tenido la desgracia de vivirlo dicen que lo más impresionante de una catástrofe inesperada es el absoluto silencio que sucede a los primeros segundos del hecho, cuando todos los vivos, en shock, intentan entender lo que está sucediendo.
Luego la vida vuelve: lamentos, rabia, miedo, etc. Ya estamos en ello, en la tele y en la redes sociales. Escucho y leo algunas cosas que me parecen inteligentes, otras estúpidas y otras miserables. Ruido, mucho ruido. Es humano e inevitable. Yo no voy a hacer más ruido, porque no tengo nada inteligente que añadir y no quiero caer en ninguna de las otras dos categorías.
Pero, sobre todo,  porque creo que todavía sigo en esos primeros segundos de silencio, intentando entender qué está pasando.

beirut

Drapetomanía y disestesia, males del esclavo

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Samuel Adolphus Cartwright (1793-1863) fue un médico miembro de la Louisiana Medical Association e inventor de una enfermedad: la drapeotomía. Nació en Virginia, estudió en Filadelfia y Louisiana y una vez licenciado practicó la medicina en Alabama, Mississippi y Nueva Orleans, antes de la Guerra de Secesión americana. No me enrollo, es importante situarlo.

Aparte de otros posibles méritos, el buen doctor ha pasado a la historia por sacarse de la manga dos curiosas enfermedades: la drapetomanía y la aethiopica disestesia. Pasen y pásmense.
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