Archivo de la categoría: Historias

Catástrofe en la isla de Pascua

Tiempo lectura: 4 minutos

Cuando llegó el primero europeo a la isla de Pascua (Rapa Nui), el holandés Jakob Roggeveen en 1722, lo primero que tuvo que impresionarle, forzosamente, fueron los majestuosos moais (en idioma rapanui escultura) que le recibían dándole la espalda. Una vez en tierra descubrió una isla pobre y poco poblada y tuvo que preguntarse cómo es posible que tan poca gente y con tan pocos recursos pudieran levantar semejantes monumentos. Un misterio que se sigue discutiendo hoy día.

No se alarmen, esta entrada no va sobre el significado espiritual de los moais, quién los erigió (extraterrestres, dicen quienes subestiman a la raza humana) o cómo consiguieron hacerlo. Bueno, un poco sí. He llegado al tema leyendo el libro Colapso, en el que Jared M. Diamond estudia en el pasado y el presente el porqué algunas sociedades desaparecieron y otras perduraron. Una de mis lecturas optimistas para después de los telediarios.

Parece ser, al menos es la teoría más extendida esta mañana a primera hora, que entre los siglos XVI y XVIII hubo una hecatombe en dicha isla; una comunidad, no olvidemos, aislada completamente del mundo exterior, los únicos habitantes de su planeta. Una catástrofe medioambiental llevó a una cruenta guerra civil que casi exterminó a una población sumida en la desesperación que da el hambre. Y parece que los moais tuvieron algo que ver en ello.  Seguir leyendo Catástrofe en la isla de Pascua

Francisco de Cuéllar, náufrago en Irlanda

Tiempo lectura: 7 minutos

Contra lo que dice la historiografía inglesa tradicional, el desastre de la Empresa de Inglaterra de 1588, también conocida como la Armada Invencible, no fue solamente obra de la marina inglesa, sino, muy mucho, de las tempestades y otros errores hispanos. De hecho, la mayor parte de las víctimas a manos inglesas fueron los exhaustos náufragos asesinados al llegar a la costa. Pero el náufrago del que voy a hablar hoy se les escapó a los ingleses. Franscisco de Cuéllar, logró salvar el pellejo y vivir para contarlo. La carta que dirigió a Felipe II contando sus desventuras  “que casi parecerá sacada de algún libro de caballerías”, según él mismo escribe, permaneció escondida trescientos años en la Real Academia de la Historia hasta que en 1884 fue rescatada. Si solo la mitad es verdad, su peripecia es asombrosa.
Como viene siendo tradicional con este tipo de personajes, Francisco de Cuéllar es más conocido en Irlanda que en la propia España. Se pueden visitar los lugares que frecuentó, cerca de Donegal, en el llamado “The Cuéllar Trail”. No hay personajes más olvidados en la historia oficial que los soldados derrotados.
Seguir leyendo Francisco de Cuéllar, náufrago en Irlanda

Francisco de Cuéllar, de erasmus en Irlanda

Tiempo lectura: 7 minutos
Fotografía de portada propiedad de Miquel Silvestre
 

Contra lo que dice la historiografía inglesa tradicional, el desastre de la Empresa de Inglaterra de 1588, también conocida como la Armada Invencible, ni fue tan catastrófico como se dijo ni fue solamente obra de la marina inglesa, sino, muy mucho, de las tempestades y otros errores hispanos. De hecho, la mayor parte de las víctimas a manos inglesas fueron los exhaustos náufragos asesinados al llegar a la costa. Pero el náufrago del que voy a hablar hoy se les escapó a los ingleses. Franscisco de Cuéllar, logró salvar el pellejo y vivir para contarlo. La carta que dirigió a Felipe II contando sus desventuras  “que casi parecerá sacada de algún libro de caballerías”, según él mismo escribe, permaneció escondida trescientos años en la Real Academia de la Historia hasta que en 1884 fue rescatada. Si solo la mitad es verdad, su peripecia es asombrosa.

Como viene siendo tradicional con este tipo de personajes, Francisco de Cuéllar es más conocido en Irlanda que en la propia España. Se pueden visitar los lugares que frecuentó, cerca de Donegal, en el llamado “The Cuéllar Trail”. No hay personajes más olvidados en la historia oficial que los soldados derrotados.

Seguir leyendo Francisco de Cuéllar, de erasmus en Irlanda

Paulin Gagné, el hombre que se quería comer el mundo

Tiempo lectura: 4 minutos

Ante una crisis tan aguda todos debemos arrimar el hombro, poner nuestro granito de arena.  Lo primero es lanzar ideas para solucionarla. Yo voy a aportar una: comámonos a los viejos. A grandes males, grandes remedios. Ojo, la solución no es mía, es de Paulin Gagné.

Seguir leyendo Paulin Gagné, el hombre que se quería comer el mundo

El Turco que venció a Napoleón

Tiempo lectura: 5 minutos

10 de febrero de 1997, Nueva York, por primera vez una máquina gana una partida a un campeón del mundo de ajedrez. El campeón es Gary Kasparov y la máquina Deep Blue, una supercomputadora de IBM de 600 kilos de peso,  con 64 microprocesadores que le permiten analizar 200 millones de posiciones por segundo. El resultado final del encuentro es, sin embargo, favorable a Kasparov por 4 partidas a 2. Al año siguiente, a 6 partidas, ganó la máquina 3 y medio a 2 y medio. Aquello fue un acontecimiento mundial que creó gran expectación. Pero no era algo tan nuevo. Casi 200 años antes, en 1809, otra máquina, El Turco, se hacía famosa en el mundo al derrotar al mismísimo Napoleón Bonaparte.
Seguir leyendo El Turco que venció a Napoleón

La máquina que venció a Napoleón

Tiempo lectura: 5 minutos

10 de febrero de 1997, Nueva York, por primera vez una máquina gana una partida a un campeón del mundo de ajedrez. El campeón es Gary Kasparov y la máquina Deep Blue, una supercomputadora de IBM de 600 kilos de peso,  con 64 microprocesadores que le permiten analizar 200 millones de posiciones por segundo. El resultado final del encuentro es, sin embargo, favorable a Kasparov por 4 partidas a 2. Al año siguiente, a 6 partidas, ganó la máquina 3 y medio a 2 y medio. Recuerdo que aquello fue un acontecimiento mundial que creó gran expectación.

Pero no era algo tan nuevo. Casi 200 años antes, en 1809, otra máquina se hacía famosa en el mundo al derrotar al mismísimo Napoleón Bonaparte.  El genio corso mordió el polvo en 24 jugadas. Lo siento, Sire,  je suis désolé. Lástima que no haya documento gráfico de la cara que se le debió quedar. La máquina era un autómata llamado El Turco, creada por Wolfgang von Kempelen, un inventor húngaro que la construyó en 1770 para entretenimiento de la emperatriz María Teresa de Austria. Su nombre se debe a que el autómata era un maniquí de tamaño natural, de barba oscura, atuendo turco y un gran turbante. En uno de sus brazos sostenía una pipa y el otro reposaba sobre un tablero de ajedrez. La mesa sobre la que se apoyaba el tablero era de madera: 120 cm de largo, 75 cm de profundidad y unos 90 cm de alto. Se sostenía sobre unas ruedas, de tal manera que era de fácil transporte y además permitía que el público examinara el artefacto desde todos los ángulos ya que Kempelen, antes de las partidas, invitaba a los espectadores a inspeccionar la máquina. En el interior veían un complejo mecanismo compuesto de ruedas, piñones y engranajes en un lado, en el otro un sistema de palancas articuladas de bronce.

Seguir leyendo La máquina que venció a Napoleón