Billie Holiday y su strange fruit

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6 min de lectura aprox.

En cuanto pones atención a los primeros versos, lo único que puedes hacer es apretar los dientes y aguantar el tirón hasta que acabe. Es Strange Fruit, cantada por Billie Holiday.

Es muy posible que la conozcan, la canción es antigua (1936) y bastante famosa en Estados Unidos. Yo me encontré con ella hace poco y hasta que no escriba esto no me la voy a poder quitar del estómago. Tal vez ni así.

No soy un incondicional de Billie Holiday. La tenía de fondo, mientras trabajaba, calándome poco a poco de su tristeza. Porque –supongo que ya se ha dicho, sobre ella se ha dicho todo– Holiday no canta: llora con ritmo y un punto de rabia felina.

Una letra tan impactante me llevó a investigarla y lo que me devolvió internet fue un puñetazo en la garganta.  Hay mucha historia detrás de Strange Fruit. A ver si se contarla.

“De los árboles del sur cuelga una fruta extraña / Sangre en las hojas y sangre en la raíz / Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña / Extraña fruta cuelga de los álamos /Escena pastoral del valiente sur / Los ojos saltones, la boca torcida / Aroma de las magnolias, dulce y fresco / Y de pronto el olor a carne quemada.

Aquí está la fruta para que la arranquen los cuervos / Para que la lluvia la tome, para que el viento la aspire / Para que el sol la pudra, para que los árboles la dejen caer/ Esta es una extraña y amarga cosecha”.

Eso es todo, 3 minutos y 12 segundos tan solo, un golpe seco. Pero antes de que Lady Day empiece a cantar hemos escuchado una introducción de trompeta y piano. Más de un minuto, desproporcionada para la duración total de la canción. Es como si Strange Fruit  no se atreviera a empezar y estuviera reuniendo fuerzas para contar lo que quiere contar.

Linchamiento-Thomas Shipp-Abram Smith-Indiana-1930-strange fruit-holiday
Linchamiento de Thomas Shipp y Abram Smith en Indiana, agosto de 1930

Una vez empieza no hay tregua. O sí, esos brevísimos silencios en los que intentas prepararte para la nueva andanada, para que te vuelvan a meter la cabeza en la pileta. Uno de los aciertos de Strange Fruit es la sobriedad musical que deja el protagonismo a la voz y refuerza el mensaje.

Respecto a la letra, la terrible escena de linchamiento que describe de forma directa y brutal aparece punteada por versos como “escena pastoral del valiente sur” o el delicado “aroma de las magnolias, dulce y fresco”. La afable postal de la norteamérica sureña, se va cortando bruscamente por la realidad: “y de repente el olor a carne quemada”.

Norteño, judío y marxista

La letra no proviene del profundo sur ni su autor es negro. Es un poema escrito en 1937 por Abel Meeropol, un blanco nacido en el Bronx. Son años duros. En España nos matamos con saña y el resto de Europa espera su turno. En Estados Unidos la segregación racial continúa siendo un problema social central, sobre todo en el sur.

El segundo Ku Klux Klan, aunque en declive, todavía se deja notar.  Los linchamientos, con esos extraños frutos ahorcados en los árboles, se suceden, con la aprobación, implícita o explícita, de la mayoría de la sociedad blanca.

Meerpol era un profesor, judío y marxista, que se movía en ambientes izquierdistas y contestatarios. Como curiosidad, años después adoptó, junto a su mujer, Anne, a los dos hijos del matrimonio Rosenberg, tras ser ejecutados éstos acusados de espías soviéticos.

Abel Meeropol-Anne-Strange Fruit-autor
Abel Meeropol y su esposa Anne

El poema, escrito por Meerpol bajo el pseudónimo de Lewis Allan y titulado Bitter Fruit, se publica en el periódico del sindicato de profesores de Nueva York. También en The New Masses, revista vinculada al partido comunista estadounidense, en el que milita Meerpol. Según contó él mismo, la inspiración le vino por la conmoción de ver en una revista las fotografías del linchamiento de Thomas Shipp y Abram Smith en Indiana en agosto de 1930. Decide musicarlo y le cambia el título por Strange Fruit. Su primera intérprete es su mujer.  Pronto se populariza en actos y mítines izquierdistas como un nuevo ejemplo de canción protesta.

Strange Fruit en la voz de Holiday

En 1939, el Café Society es uno de esos clubs de Greenwich Village donde se reúnen  los intelectuales progresistas a compartir copas. Las copas se acompañan con poemas, análisis sobre el peligro del fascismo en Europa y la lucha contra la segregación racial en su país.

Billie Holiday-Strange Fruir-Canción-racismo-EE.UU.En aquel local, donde se mezclan libremente blancos y negros, actúa Billie Holiday. Su propietario había escuchado la canción y, tras muchas reticencias, consigue convencer a Holiday para que cerrara su actuación con Strange Fruit.

Llegado el momento los camareros dejan de servir. Se hace el silencio absoluto, se apagan todas las luces salvo un foco en la cara de Holiday. Empieza a sonar el piano y ella se mantiene inmóvil, con los ojos cerrados.

En los siguientes dos minutos supongo que todo el mundo se olvidó de respirar. La canción acaba, el escenario queda en absoluta oscuridad, la sala en completo silencio. Cuando vuelve la luz, Lady Day ya no está en el escenario. El público empieza a recobrar el aliento y se escuchan algunos aplausos. Acababa de nacer una de las mejores y más atípicas  canciones protesta de la historia.

——-

Strange fruit
Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.
Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias,
sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.
Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.

 

Sin ánimo de competir con la versión original de Holiday, yo siento predilección por Nina Simone. Ya lo he dicho. 

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6 pensamientos sobre “Billie Holiday y su strange fruit

  1. Buenísima entrada, como todas. Respecto al tema (musical, me refiero), destaco el final, sobre todo. Yo siempre he sido más de música que de letras. El caso y tal vez por ello es que la brevísima coda con el arpegio de guitarra rematada con el súbito golpe de batería es lo que realmente me estremece.
    Billy Holiday siempre quiso imitar con su voz la sonoridad de los vientos metales con su voz, según dicen y así lo parece. Siempre un punto desafinada y con esos miniglisandos tan característicos, tampoco es santo de mi devoción, que le vamos ha hacer…pero la canción tiene una letra con un lirismo respecto a lo atroz que noquea.
    Felicidades otra vez y gracias por explicarnos su origen y los detalles de su estreno.

    1. Muchas gracias Pep, un placer leerte por aquí.
      Si supiera lo que son arpegio y coda seguro que estaría de acuerdo contigo
      Y sin saberlo, qué coño. Si al final casi siempre pasa.

  2. Impresionado por tu aporte,cómo el arte consigue trasmutar el horror en belleza,la letra enorme,la interpretación exquisita.GRACIAS!

    1. Muchas gracias Arturo. De acuerdo contigo. Esta fue de esas entradas (hay varias en el blog, pero tampoco muchas) que cuando conozco la historia necesito contarla cuanto antes. Es algo casi físico un malestar en el estómago que se alivia un poquito más deprisa si lo explico.

  3. Recién me tipo con este blog y me pareció muy interesante en especial por su diversidad.
    Esta entrada me resultó impactante; desconocía el tema. Conmovedora la versión de Billy aunque hallo más garra en la de Nina (Tal como ella era).
    Gracias por la información. SALUD!

    1. Salud Graciela ! Muchas gracias por tu comentario. Ya lo digo en el post, yo también prefiero a Simone. Y por eso no me contuve de ponerla.
      Pero la historia es de Holiday 🙂

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