Alice Guy inventó el cine

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Se dice que los hermanos Auguste y Louis Lumière inventaron el cine. Aunque no es del todo exacto. Es cierto que en febrero de 1895 patentan el cinematógrafo y que el 22 de de marzo proyectan la primera película de la historia: La sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir. Pero los Lumière tienen una visión científica de su invento, no les interesa o no son capaces de ver su dimensión artística.

Por eso se considera a George Méliès como el verdadero inventor, el primero que ve las posibilidades del cinematógrafo para contar historias, para explorar los recursos narrativos, para hacer arte.

Pero eso tampoco es cierto. El inventor no fue Méliès, el inventor del cine fue inventora, una mujer a la que se intentó olvidar: Alice Guy.

El caso es que sus contemporáneos sí valoraron a Alice Guy, era conocida como realizadora y productora de películas en aquellos tiempos en los que el cine más que un arte era una atracción de feria. Pero cuando el cine empieza a ganar prestigio nos olvidamos de Alice y empezamos a escribir la historia del cine en masculino.

Alice Guy quedó en un rincón como la primera mujer realizadora y productora. Una gran injusticia disfrazada como un pequeño reconocimiento. Introduciendo el factor de género se conseguía apartarla a un lado para dejar el carril central a los pioneros hombres. Es solo desde hace unos años que se ha empezado a remediar el error.

Alice Guy nació en Francia en 1873, en una familia de clase media. Destinada a una vida tranquila y cómoda, todo cambia con la quiebra de la empresa familiar y las muertes sucesivas de su padre y su hermano. Junto a su madre se ve obligada a mudarse a París y buscar un empleo. Estudia taquigrafía y mecanografía y entra  a trabajar en una empresa de fotografía como secretaria de un hombre clave en el nacimiento del cine: León Gaumont.

La suerte de Gaumont

Gaumont, al igual que los Lumière, solo quería vender cámaras. Alice era inteligente, tenía talento artístico y visión. El cinematógrafo era para Alice una oportunidad para contar historias de una manera nueva.

Se armó de valor y le pidió permiso a su jefe para “escribir un par de escenas y que unos amigos las interpreten”. Gaumont consiente “siempre que el correo no se retrase”. Según la propia Alice declaró al historiador Victor Bachy “si se hubiera previsto el desarrollo que iba a tener este maravilloso invento, es probable que se me hubiera negado el permiso, pero como el futuro todavía era un misterio…”.

Guy aprovecha ese momento en el que todo el mundo miraba para otro lado e inventa el cine. En 1896 dirige Le Fee aux Choux (El hada de los repollos) donde combina imágenes en movimiento con  el arte teatral. Será la primera película de Alice y la primera película de la historia del cine. Guy es la primera que nos cuenta una historia con imágenes en movimiento, usando trucos visuales y el montaje para lograr un efecto artístico. Todo lo que después hizo Méliès, probablemente inspirado por Guy.

Es posible que Alice tuviera suerte de que Gaumont le diera la oportunidad de desarrollar su talento, pero lo que está claro es que Gaumont fue muy afortunado por tener a Guy. Con ella la empresa da un gran salto. Bajo la dirección artística de Guy, de 1900 a 1906 la producción de ficciones pasa del 15% al 80% de la actividad de la compañía.

En ese momento Alice ya no era la secretaria del jefe, era la principal cineasta de su empresa y tal vez del mundo. No solo es una de las primeras guionistas sino que puede considerarse la primera directora y productora cinematográfica. Supervisa los guiones, la escenografía y el vestuario. Dirige sus propias películas a la vez que coordina al resto de directores de la factoría.

En 1906 rueda “La vie et la mort du Christ“, que podría considerarse la primera superproducción de la historia. Su duración –34 minutos– supone un récord para la época. Además, utiliza 25 decorados diferentes, la mayoría exteriores en el Bosque de Fontaineblau, donde mueve a más de 300 figurantes.

El sueño americano

En 1907, con 33 años, Alice Guy se convierte en Alice Guy Blaché –como se le suele conocer– al casarse con Herbert Blaché, el representante inglés de Gaumont en Berlín y deciden aceptar la oferta de la compañía de ser sus representantes en Estados Unidos. Se instalan cerca de Nueva York y tienen dos hijos, pero Alice no para, funda su propia productora cinematográfica: Solax Studios.

Empieza a producir películas que tienen éxito y llaman la atención de la prensa estadounidense. Rueda todo tipo de géneros (incluyendo bélico y western) y forma a toda una generación de actores para que actúen de manera más natural ante la cámara, huyendo del estilo histriónico que imperaba en la época.

Está ganando dinero y prestigio, ha levantado  su propio estudio en Fort Lee, en ese momento el mayor del país. y sus películas son distribuidas por la MGM.

Pero el sueño americano se tuerce a partir de 1919. Su marido se fuga a Hollywood con una actriz y la pareja se divorcia. Dos años más tarde Alice tiene que vender su estudio de Fort Lee para saldar las deudas que había dejado la mala gestión de Herbert. Divorciada y arruinada coge a sus dos hijos y decide volver a Francia en 1922 con la intención de retomar en su país su carrera cinematográfica.

Sus hallazgos, sus más de 600 películas, muchas de ellas éxitos de taquilla, no le sirven. La cosa se había vuelto un negocio serio y no había hueco para mujeres como Guy.

Poco a poco fue cayendo en el olvido. A sus 50 años se dedica a escribir cuentos infantiles, con 80 escribe sus memorias en un intento de reivindicar su figura –el crédito de algunas de sus películas fue otorgado a otros–  sin mucho éxito.

Muere en 1968, a los 95 años, entre la total indiferencia de la industria y la crítica cinematográfica. Es solo desde hace apenas una década que su figura empieza a recuperarse.

A lo largo de sus más de 600 películas Guy fue la primera en casi todo. La primera en usar efectos especiales, en la cámara lenta y rápida, la superposición de imágenes, en el movimiento hacía atrás, el retoque, el tintado del negativo, en explorar diferentes géneros (del cómico al western o el policíaco), en usar el gramófono al mismo tiempo de las imágenes… Rodó unas 150 phonoscènes, una suerte de videoclips, 30 años antes del sonoro.

Los mejores libros de historia son los que están llenos de tachones, añadidos y notas al margen. Cojan sus libros de historia del cine y actualícenlos: apunten en las primeras páginas que una mujer francesa, Alice Guy, inventó el cine.

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2 pensamientos sobre “Alice Guy inventó el cine”

  1. Estupendo documento el tuyo, Miguel. Es lamentable cómo se ha condenado al olvido y se ha fomentado el ostracismo de grandes mujeres que contribuyeron a los adelantos tecnológicos porque no se reconoce su valía. Lamentable y, encima, reiterativo. Me descubres grandes personajes y acontecimientos de los que no tenía ni idea. Mil gracias.

    1. Muchas gracias Juli, encantado de que te haya gustado. A mí también me sorprendió mucho la historia, llevo unos cuantos libros de cine encima y hasta hace poco nunca oí mencionar a Guy.
      Mi parte favorita es lo que le cuenta ella al historiador: “si se hubiera previsto el desarrollo que iba a tener este maravilloso invento, es probable que se me hubiera negado el permiso”. Lo dice todo.

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