Sobre esto

Hoy es 20 de febrero de 2011. Otro 20 de febrero, hace 19 años, fue sin duda uno de los mejores días de mi vida. Un día en que tomé la mejor decisión que pueda recordar, y la tomé como se toman las mejores decisiones en la vida: sin conciencia de que lo era, sin depender de mí (son ellas las que eligen) y sin saber adónde me llevaría. En estos años ha habido momentos malos, y vendrán otros, pero cada día tengo un poco más claro que aquello fue algo muchísimo mejor que un golpe de suerte.

No voy a comparar lo de hoy con aquello tan grande, pero me gusta que sea otro 20 de febrero cuando empiece esta aventura que no se adónde me llevará. Tal vez acabe pronto en un callejón sin salida, tal vez dure mucho y me lleve por soleadas avenidas. No lo se y tampoco quisiera saberlo. Ya se verá, paso a paso. Se hace camino al andar, como dijo el sabio poeta.

Todos los augurios son buenos. El parto, la tarde anterior, plácido y rodeado de amigos que hacen calurosa una tarde de febrero. Gracias a todos y sobre todo a Baruch. Sin él esto no existiría, literalmente.

Es solo el primer paso, pero de momento la cosa va bien. No pido más.

Parece mentira ¿verdad?