25N, Catalunya desde el aire

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Queda una semana y sigo indeciso, tan despistado que no se ni en qué país vivo. El 25N hay elecciones al Parlament de Catalunya y parece que son las elecciones del siglo, como un clásico pero elevado a infinito y más allá. Se pretende iniciar un camino incierto que puede llevarnos a situaciones tan extremas como no saber qué competición jugará el Barça en los próximos años. Imagínense.

Aunque los mensajes apocalípticos, generalmente foráneos, no han calado en la sociedad catalana (en el Juicio Final llevaremos abogados y algo apañaremos antes de entrar en la sala) la cosa es seria. Y como veo que pasan los días y sigo sin ver la luz, decido echar un vistazo a los carteles electorales para que me iluminen. No soy un experto en comunicación política, ni en todo lo demás, pero acabo de recibir la tarjeta oro de Caprabo y eso debería significar algo. Tal vez encuentre la verdadera esencia de los partidos encerrada en unos píxels. En ese momento el espíritu de la democracia me susurra que pase de carteles y que base mi decisión informándome en los programas electorales. ¿Programas electorales? El espíritu ese es tonto perdido. 

CiU

Vamos con el primero. Sin duda, El Cartel. Tienen que convenir conmigo en que Convergència i Unió (con perdón de Durán i Lleida) está que se sale. También que en cuestión de carteles lo suyo no ha sido tiqui-taca, rondo i finura sino más bien ataque directo y zapatazo a lo Cristiano Ronaldo. Es tan excesivo que parece que se presente a la Generalitat valenciana. Hay quien ha comparado la imagen de Artur Mas con su brazos extendidos con la de Moisés, abriendo las aguas y guiando al pueblo elegido a la tierra prometida. Y la comparación es tan obvia que hace días que soy incapaz de ver el Artur que se esconde tras los carteles de Charlton Heston que llenan Barcelona. Si te quedas mirándolo fijamente un rato te entran unas ganas enormes de invadir Vinaròs, que diría Woody Allen.

En la imagen, Mas da la impresión de que camina confiado sobre un mar de banderas, con mirada preclara hacia el futuro porque él ve cosas que nosotros no somos capaces de imaginar.  Otro análisis nos indicaría que tras el Gran Timonel y las banderas hay una masa borrosa que algún despistado podría identificar como eso que se llama gente.

Claro que la foto adquiere todo su significado junto al eslogan: La Voluntat d’un poble. En honor a los creativos la simbiosis es perfecta. Ya que jugaban fuerte con la imagen por qué no con la palabra. Porque, aunque se parezca peligrosamente a aquel El triunfo de la voluntad, ¿qué importa? Si eso al final lo van a notar cuatro aficionados a la historia, el resto va a estar distraído con el hermoso flamear de banderas.

PSC

El cartel socialista me provoca ternura. Un gran gesto eso de poner a cualquier desconocido de la calle, colocar su nombre arriba y darle un primer plano poderoso. Es bonito centrar su campaña en un ciudadano anónimo, huyendo de líderes. Cogen al tal Navarro y le dan una portada de una revista de esas para el hombre contemporáneo y cosmopolita que sirven para vender iphones y viajes a Nueva York. O Nespresso, que dirían los mas entregados a la causa. La imagen es moderna aunque todavía no he decidido si su mirada me suplica o me amenaza. Se le agradece que no tenga una amplia sonrisa, como suele ser habitual, tal como está el PSC le haría parecer estúpido.

El eslogan: L’alternativa sensata. Lo de alternativa denota un punto utópico e idealista que está muy bien. Lo de sensato a mí me recuerda a una de las palabras fetiche de Rajoy. Ya saben, hay que hacer las cosas con sensatez porque es la única manera de hacerlas, la mía. No se ustedes, yo ya he consumido sensatez muy por encima de mis posibilidades. Su mejor baza es la palabra Federalisme, una alternativa intermedia que, lamentablemente, es como Georgie Dan, sus mejores veranos ya han pasado. Los únicos que consideramos seriamente esa idea somos un vecino mío y yo. Será porque a los dos todavía se nos van los pies con La Barbacoa. La palabra empieza en color rojo que va degradando hacia naranja. Poco degradé y demasiado rojo, a mi modo de ver.

PP

El cartel del PP es bastante tradicional, como no podía ser de otra manera. Aunque no es mi tipo, Alicia Sánchez Camacho aparece de blanco inmaculado dando una imagen afable, con una sonrisa cercana. Cierto es que se cuela una banderita española, a juego con su discurso, pero el protagonismo lo lleva la senyera. Incluso aparece, en el eslogan, Catalunya por encima, como protagonista. España también, pero después. Eso habrá confirmado los presagios de Jiménez Losantos de un PP en clara deriva hacia el socialismo e independentismo. Te echa de menos, Espe.

Pero el cartel me recuerda a aquel viejo chiste de ¿pa qué, pa cagarla? Es bueno pero da una imagen que se cae en mil pedazos cuando los señores y señoras del PP abren la boca, sobre todo los de más allá de Fraga (perdonen pero lo tenía a huevo). Los populares, han interiorizado el discurso bíblico: dirán los teólogos lo que quieran pero la religión del Antiguo Testamento y la del Nuevo Testamento son completamente diferentes. Lo mismo pasa con el PP catalán y el del resto del estado.

Esa actitud esquizofrénica se culmina en cómo el photoshop ha suavizado las operaciones estéticas de la candidata. Si ven la tele se habrán dado cuenta que Alicia tiene más labios (en cantidad, no en número) al natural. No me digan que no es fascinante la idea del retoque fotográfico rectificando el retoque del quirófano. Alicia, ¿en qué quedamos?

IC

El cartel de Iniciativa per Catalunya es muy bueno. Un blanco y negro muy actual (con sus respectivas cuentas de Facebook y Twitter incluidas) y un líder joven al que el encuadre, además de moderno le disimula la calvicie, que todo ayuda. Joan Herrera sale hasta guapo y simpático. La pose no es tan rígida, la mirada es cálida y casi ni parece un político. La camisa remangada aparte de darle dinamismo y naturalidad a la imagen proyecta un significado claro.

Un buen eslogan también: …I tant si podem (vaya si podemos!). Una expresión muy catalana recogiendo el mantra obamiano ya universal. Huye del desánimo de su electorado indignado ante el retroceso de los derechos sociales para darle la esperanza de que se puede corregir el rumbo. En este sentido es el único de los carteles (junto con la CUP) con contenido social. Es su marca.

Respecto a la cuestión de la independencia es discreto. La estrategia de IC es apoyar claramente el referéndum pero sin identificarlo con la independencia. Tal vez haciendo el cálculo político de que gran parte de su electorado tradicional del cinturón industrial de Barcelona no estaría por la labor. Siguiendo con el tema, tal vez se echa de menos en el cartel algo más de rojo, que hubiera combinado muy bien. Pero son un poco vergonzosos con el rojo, se tiran más por el verde, que en política combina con todo.

Sinceramente, el mejor cartel de todos, que me hace recordar la cita de un gran sabio, Makinaja, que decía: «en estos tiempos sin ética a las personas sensibles sólo nos queda la estética». ¿Se quedará IC en una propuesta estética, otra vez?

ERC

El cartel de Esquerra Republicana de Catalunya a mí me parece un poco decepcionante. Es tan clásico que bien hubiera podido ser de CiU. Foto del candidato sonriendo, cielo azul, bello paisaje detrás. Señores, lo hemos visto mil veces. Atrás quedaron los tiempos en que los carteles republicanos eran atrevidos y hasta sorprendentes. Más allá de que sea o no válido, la imagen Oriol Jonqueras, aunque es afable y hasta me atrevería a decir que tiene cara de buena persona, no transmite carisma ni liderazgo. Su chaqueta, su corbata y su rostro nos hacen pensar en un empleado de banca al que le acaban de dar el premio al mejor del mes. Ni joven ni moderno, aunque éstos, como IC, también incluyen  su web, Facebook y Twitter en el cartel. Cosas de partidos sin un duro, tot s’ha de dir.

Con los eslogans han estado un poco mejor, ya que son complementarios y equilibrados. Hay un claro Vota Independència, para clientes habituales, combinado con Un nou país per a tothom (un nuevo país para todos) que es el especial del día con el que atraer a los que no se atreven a entrar en el local.

Ciutadans

El Cartel de Ciutadans es el más simple. Los maledicentes dirían que porque solo tienen una idea en la cabeza. Es una foto de Albert Rivera con camisa blanca (se lleva en estas elecciones) y fondo blanco. Todo muy muy blanco, trasmite la pureza de partido nuevo y sin mancha todavía.  El logo de Ciutadans es moderno, con un color naranja que sigue de moda. Pero tanto la tipografía de su eslogan, Mejor unidos, como el desafortunado coranzoncito de las banderas me recuerdan a esos powerpoints de paisajes o fotos pretendidamente graciosas que a veces tengo la desdicha de recibir en mi correo. Y esa imagen en la mente en el momento de acercarse a la urna puede ser paralizante.

Además, es todo tan blanco que hay sitios donde no se sabe donde acaba el candidato y empieza el fondo, todo muy difuminado. La sonrisa del candidato también es más enigmática que cordial. Todo un poco inquietante, si me permiten.

SI

Solidaritat Catalana per la Independència (SI), más conocido como el partido de Laporta, es quizás el que tenga el cartel más anodino. La foto no es mala y López Tena sale bastante bien, no tan irritante como cuando habla. Y no lo digo por el contenido, que no entro, sino por la forma en como dice las cosas, que provoca un tic nervioso en tu mando a distancia. Su eslogan Som garantia d’independencia deja claro la idea central ¿única? de su propuesta. Aunque, puestos a pensar mal, ¿no será un puya hacia su competencia de ERC? Ellos son un partido independiente, no como otros. Digo.

CUP

Tal vez la sorpresa de estas elecciones sea la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), un partido de base asamblearia que ya consiguió en las pasadas municipales un centenar de concejales. Partido ‘antipartido’, sin líderes, y que se define como izquierdista, independentista y ecologista ha estado bastante activo en lo que podríamos llamar el universo 15M.

Como cartel electoral creo que han elegido una imagen que sus electores encontraran apropiada pero que tal vez asuste a un electorado más centrado. Lo pegas a la entrada de Intereconomía y hay más de un pasmo. Entre los colores vivos y la estelada presidiendo, tiene un aire chillón e inconformista que no sobra en el oasis catalán.

Como no podía ser de otra forma, recurre a la masa, la idea del eslogan, Es l’hora del poble!, se refuerza con una foto de grupo, de la gente, como aquellas típicas del PCE de la transición. Todo el cartel tiene ese aire vintage de la época de la Santa Transición, tal vez buscado por aquello de que hace falta una segunda transición o al menos saber si hubo una primera. Bajo el eslogan, las palabras Independencia, Socialisme y Països Catalans. Directo y al grano, sin complejos. La CUP no se anda con chiquitas y va más allá que el resto. No hablan de Catalunya sino de Països Catalans, lo que incluye Valencia y Baleares. Para los despistados incluyen mapa.

Escons en Blanc

No quiero acabar sin mencionar a un partido muy minoritario (40.000 votos en Barcelona en las última generales) pero que merece mi atención: Escons en blanc (Escaños en blanco). El cartel no está mal. Sencillo y con una imagen probablemente sacada de un banco de fotos gratuitas de esos que hay en Internet: el presupuesto es el que es. La idea es que el voto antipartidos no se pierda, se convierta en escaños vacíos en el Parlament que les recuerde a los diputados cada día el descontento hacia lo que sea que hagan allí dentro. Y el eslogan elegido me parece acertado: N’hi ha per buidar-hi cadires (sería, más o menos: “es como para vaciar sillas”). Para los que no sepan catalán tengo que explicarlo, el resto ya se puede ir al recreo.

Hay un dicho aquí: n’hi ha per a llogar-hi cadires (en una traducción libre: “esto es como para alquilar sillas”). Se utiliza para describir una situación increíble, disparatada o curiosa, casi siempre con un matiz negativo, para la que habría un público dispuesto a pagar por verla. Pues Escons en blanc le da una vuelta y lo que quiere es buidar (vaciar) sillas del Parlament. Tu voto a la formación garantiza que tendrás una silla vacía en el parlamento, una idea cada día más tentadora.

*Espero que este post le guste a mi amiga Carmen, que me dio la idea.

2 comentarios sobre “25N, Catalunya desde el aire”

  1. Muchas gracias Pep. Quizás un poco largo pero no quise dejarme a nadie, que luego se ponen muy susceptibles, son quisquillosos por naturaleza.

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