El enigma de las emisoras de números

6,7,4,8 (pausa) 6,7,4,8 (pausa) 2,8,7,2 (pausa) 2,8,7,2 …. Eres radioaficionado, has estado buscando en la onda corta y te encuentras esto. El ruido de fondo, la voz mecánica, todo tiene un aire irreal, se parece demasiado a una psicofonía. Una pausa, una música breve, una nueva secuencia de números sin sentido. Y luego nada más. ¿De dónde carajo ha salido eso?

El enigma recorre el espectro radioeléctrico mundial. Las emisiones se realizan desde rangos de frecuencias no habituales. Los números son recitados, con voz mecánica o natural, en multitud de idiomas (inglés, alemán, ruso, español, chino…). La mayoría de las voces son femeninas, pero también recitan hombres, incluso niños.  A veces recitan palabras, o letras en el alfabeto fonético internacional (alpha, bravo, charlie, foxtrot, etc). En ocasiones empiezan con una breve melodía, o cualquier otra señal de inicio, como la palabra “Atención”. Algunas están en silencio durante todo el día y transmiten a las horas en punto, o a las medias. Otras transmiten aleatoriamente.

Son emisoras fantasma, no se sabe dónde están, ni quién emite. Nadie reconoce su existencia, simplemente están ahí, sin explicación.  Ante tan poca información se les ha dado un nombre casi de prestado, que refleja bien el espíritu del asunto: emisoras de números. Se les conoce por algún rasgo distintivo. Lincolnshire Poacher  por el nombre de la canción inglesa que suena antes de que empiecen las secuencias numéricas, Magnetic Fields por lo mismo, esta vez una canción de Jarre. La emisora en español “Atención” porque es la palabra de alerta antes del inicio de la secuencia de números. Todo son especulaciones, ninguna respuesta. Un enigma inquietante.

Lincolnshire_Proacher_mi5_irdial

Sigue leyendo El enigma de las emisoras de números

No se vayan todavía, aún hay más

Miguel-Blesa-Rodrigo-Madrid-EFE_EDIIMA20141010_0513_13He tenido que rebuscar y me he ido al 3 junio de 2012, en este mismo blog. En aquel post hablaba de un rescate moral en España, tanto o más urgente que el financiero del que se hablaba en aquellos días. Han pasado más de dos años y con la perspectiva del tiempo transcurrido me doy cuenta de lo equivocado que estaba: no habíamos tocado suelo, ni mucho menos. Todavía podía ser mucho peor y así ha sido.

Se embozaron las alcantarillas del Régimen del 78, en algún momento se acumuló tanta mugre que ya no pudieron tragar más y la pestilencia que emanaba desde consejos de administración y plantas nobles privadas y públicas se ha esparcido de tal manera que nos ahoga. Los medios oficiales siguen regando con incienso, pero la historia del fontanero que trabaja sin factura ya no puede tapar la fetidez que baja desde las alturas.

La experiencia nos dice que otro latrocinio –de los sinvergüenzas habituales o de nuevos aspirantes–puede volver a sorprendernos, aunque hay que reconocer que lo de esta semana deja el listón muy alto. Entre la Operación Ébola y las tarjetas black de Cajamadrid el sinvergüenzómetro ha acabado en el taller. El problema es que era tecnología alemana, muy fiable pero no preparada para captar estos niveles y los ingenieros germanos no saben por dónde empezar, ojipláticos los pobres.

Sigue leyendo No se vayan todavía, aún hay más

Adolf Hitler, el multimillonario

hitler despachoCuando se suicida el 30 de abril de 1945,  Adolf Hitler ya se ha convertido, por méritos propios, en uno de los mayores criminales de la Historia. Es el responsable (tal vez el mayor, pero no el único, estuvo bien asesorado) del asesinato de millones de personas y del sufrimiento de otras tantas.  Había arrasado buena parte de Europa, incluyendo su propio país.

Ante eso lo demás es secundario, por supuesto. Pero creo que no está de más recordar que los nazis, con su jefe a la cabeza, además de asesinos fueron unos ladrones. Durante años la propaganda nazi cultivó el mito del Hitler austero y abnegado al que no le interesaba el dinero ni las cosas materiales. Él todo lo hacía por su patria, el resto no le importaba. Y ese retrato fabricado por Goebbels y compañía incluso caló en sus enemigos: un líder loco con un ideario perverso al que solo le interesaba el poder, pero no el dinero. Claro que es muy difícil lo uno sin lo otro ¿no?

A sus 56 años, cuando se pega un tiro  en el búnker incapaz de enfrentarse al resultado de su obra, Hitler era multimillonario, con una fortuna estimada en unos 700 millones de marcos, cuando el salario medio era de 1.500. Amasó una fortuna que la agencia tributaria alemana, por cierto, ni olió.

Sigue leyendo Adolf Hitler, el multimillonario