Muslyumovo, en el culo del mundo

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El pueblo de Muslyumovo, en la República de Tartaristán a unos mil quinientos kilómetros al este de Moscú es, casi oficialmente, el culo del mundo. Dicho esto con todo el respeto a sus cerca de 4.000 habitantes. Además, no lo digo yo, lo dice el Worldwatch Institute, que lo califica comoel lugar más contaminado del mundo”.  En un planeta cada día más sucio, el galardón no es moco de pavo.  La isla de basura del Pacífico (también llamada sopa de plástico), por ejemplo, da también para un análisis con obvias analogías en la política/economía nacional y mundial.

Pero no nos enfanguemos más de la cuenta y volvamos a Muslyumovo,  al lago Karachai y al río Techa. Porque allí el plástico no es el problema, “el mal del río”, como lo llaman sus habitantes desde la época de Stalin, es la radioactividad. El faro que irradia basura radioactiva por todo el lugar es el complejo nuclear de Mayak (faro, en ruso), construido en 1945 para elaborar plutonio y otros elementos utilizados para la fabricación de armas nucleares. Posteriormente se ha usado para almacenar basura radioactiva, que es eso que queda después de usar la energía para vivir y matar mucho más cómodamente que nuestros antepasados. Pero, claro, tras la fiesta, alguien tiene que hacerse cargo de la basura. Y lugares remotos como este son ideales de la muerte. Con perdón.

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Francisco de Carvajal, el demonio de los Andes

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Ayer fue 12 de octubre, Día de la Hispanidad, la fiesta nacional de España. Yo vivo en Barcelona, así que tengo 2 fiestas nacionales (Diada del 11 de septiembre) en un mes. Eso, además de un trajín, me provoca un inquietante dilema: todavía no he decidido cual de las dos fiestas me emociona menos.

Pero un día como hoy sí que da pie a pararse a aprender y reflexionar sobre la historia del país que por azar nos ha tocado. Una reflexión mesurada y con la mente abierta, alejada de ese orgullo que es más grande, y sospecho que pasa en todos los países, cuanto más se desconoce dicha historia. En este caso no puedo estar más de acuerdo con Gil de Biedma en que “de todas las historias de la Historia la más triste sin duda es la de España porque termina mal”. Termina mal para los de siempre. Siempre.

En el día de hoy se conmemora el encuentro de dos mundos y creo que no se puede negar la trascendencia que eso ha tenido en la historia mundial. El cómo se hizo ya es otra cosa; en el choque de civilizaciones siempre hay ganadores y perdedores. No podemos juzgar la historia con los parámetros éticos y filosóficos actuales. Si hoy día ir a ‘hacer las américas’ puede significar montar una puntocom de éxito, en otros tiempos esa posibilidad se ganaba, casi exclusivamente, a sangre y fuego.

Hoy quiero recordar uno de esos personajes de sangre y de fuego: Francisco de Carvajal, el demonio de los Andes. Sigue leyendo Francisco de Carvajal, el demonio de los Andes

Elena Cortés, desahucios y políticos valientes

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Antediluviana, desfasada, caduca, populista, irresponsable. Incluso, revolucionaria, que ya es decir. Todo eso, y supongo que mucho más, ha tenido que oírse la Junta de Andalucía, y en especial la consejera de Fomento, Elena Cortés, desde que impulsó el pasado 9 de abril un Decreto Ley de Vivienda que, citando el propio texto, pretende “asegurar el cumplimiento de la Función Social de la Vivienda”. El decreto, convertido posteriormente en ley (ley antidesahucio lo llama la prensa) tras la aprobación del  parlamento andaluz, se encuentra actualmente suspendido cautelarmente por el Tribunal Constitucional, a requerimiento del gobierno del PP.

Así que para determinados voceros Elena Cortés es una inconsciente y una demagoga. Muy lejos de aquellos políticos serios, sensatos, que toman decisiones ponderadas, de sentido común. Políticos que incluso, cuando se ven obligados por las circunstancias, hacen lo que se debe hacer, toman la única decisión posible. Y lo hacen aún en contra de la opinión mayoritaria de sus gobernados porque son valientes y no se dejan llevar por lo que opina el populacho, también conocido como pueblo soberano durante la campaña electoral. Que esas decisiones valientes siempre vengan definidas por los poderes económicos es una feliz coincidencia. Al tomarlas, valientemente se exponen a perder las elecciones, con el riesgo de caer posteriormente en varios consejos de administración.

Pero gente como Elena Cortés se deja llevar por la vía fácil: dorar la píldora al poderoso lobby de la PAH enfrentándose a bancos, inmobiliarias, el gobierno de la nación y la troika, que, todo junto y muy revuelto, debe ser lo que ella llama “capitalismo inmobiliario”. Para allanarse aún más el camino, Cortés dice que la crisis es en realidad una “estafa del capitalismo inmobiliario”. Qué cosas tiene Elena.

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